Mas de nuevo, como les ha pasado con el Atlas de Mortalidad, las lanzas se les vuelven cañas al poner de ejemplo la venta del Polígono La Moraga y su precio público de venta como suelo industrial. Las comparaciones son odiosas y en este caso más, ya que dicho polígono no es posiblemente un caso ejemplarizante de la gestión pública de IU y el PSOE en Diputación porque, en su origen, los terrenos de este polígono eran rústicos, propiedad de la Diputación Provincial y cercanos al Centro Penitenciario. Fueron recalificados en 1999 por aprobación de la Comisión Provincial de Urbanismo y, en marzo de 2003, por convenio municipal, el que ostentaba el cargo de diputado de Medio Ambiente, entonces alcalde de Alozaina y miembro de Izquierda Unida, Antonio Blanco Cueto, firmó un convenio con este ayuntamiento cediendo a nuestro municipio un total de 20.845 m2, el 15% de la zona industrial aprovechable de dicho polígono como zona de aprovechamientos medios. Ese día, Antonio Blanco declaró a la prensa: “Tras haberlo sacado dos veces a subasta y haber quedado desierto, queremos buscar otra alternativa o buscar un acuerdo con el Ayuntamiento de Alhaurín de la Torre para desarrollarlo juntos”. Se intentaba la creación de un polígono social o parque empresarial de promoción pública destinado a atraer a empresas pequeñas, crear de puestos de trabajo y convertirse en referente para la expansión del Valle del Guadalhorce, mediante la aportación de suelo industrial a bajo coste. Sin embargo, estos intereses se truncaron cuando en febrero del 2004, IU y el PSOE que gobiernan en Diputación Provincial, aprobaron en Pleno solicitar a este Ayuntamiento que destinara su parte en dicho polígono, los 20.845 m2, para hacer ese polígono social dedicado a lo que en principio se pensó. El resto, ese 85% que aún poseía Diputación, querían destinarlo a “hacer caja”, es decir, venderlo a algún promotor privado para financiar las obras de construcción de la nueva sede de Diputación en el paseo marítimo de Poniente de Málaga. En definitiva, IU y el PSOE cambiaron su fin primigenio de que el Polígono La Moraga sirviera para crear empleo y desarrollo de la zona del Guadalhorce a precios baratos, por dinero para tener un mayor confort y ostentación en la zona más cara de Málaga. Sin comentarios. Meses después, se consumó la venta y Diputación vendió ese parque empresarial La Moraga a la empresa Porsán -la misma que está desarrollando el polígono comercial y la urbanización de Tabico-, por 15 millones de euros. El 31 de enero de 2005, este Ayuntamiento aprobó en Pleno, con la abstención del PSOE, entonces dirigido por Roque Manchado, una moción para ofertar a Diputación la creación de un Consorcio de Promoción Industrial de apoyo a jóvenes empresarios y emprendedores a fin de favorecer la creación de empleo y riqueza y principalmente la reinserción, mediante el trabajo de los internos de la Prisión Provincial cercana al polígono. Por ello, ofrecía gratuitamente sus terrenos, mientras pedía que Diputación aportara 2 millones de euros procedentes de la venta de su parte en dicho polígono para construir esas naves sobre el terreno municipal que dieran cobijo a los jóvenes empresarios en régimen de alquiler. Un consorcio al 50% entre las dos administraciones. Diputación desestimó la oferta. Al día de hoy, el único terreno público industrial que existe en dicho polígono de la Moraga que tiene 228.148 m2 de superficie, son los 20.845 m2 municipales y, en ellos, este Ayuntamiento sigue con su idea de promocionar un parque social para crear empleo, riqueza, apoyar a los jóvenes emprendedores malagueños y ayudar a la reinserción de los internos. Mientras tanto, los diputados de IU y el PSOE y su corte de cargos de confianza, tienen mejores despachos con excelentes vistas frente al mar en la zona más cara de la capital, el paseo marítimo de Poniente en Málaga. El precio del m2 del polígono La Moraga, que IU y el PSOE vendieron a Porsán, es inferior al obtenido por este Ayuntamiento en la venta de los aprovechamientos medios comerciales en el Polígono de Tabico. La señora Mercedes Ávila nos quiere dar lecciones. ¿De qué, sra. Ávila? ¿De ética política y moral o de saber gestionar mejor los intereses ciudadanos?
Luis Bravo |