logo

Tu diario. Libertad de expresion

Buscador de alhaurin.com Telf. de interés Normas de alhaurin.com Hemeroteca Todas las carpetas de alhaurin.com

-Molino de papel-
“EL  TIPO”, un cineasta así…

Cuentos y relatos globales. 16.01.22 
"El  que  cierra los  ojos  en  el  cine,   pierde.  Es lo  que  más  miente  convenciendo.  Cada  escena  de una película tiene 24  cuadros y  nunca  se  sabe cuál es la  verdadera”
Escribe; Walter Pimienta.- “El Tipo”, así  le  dicen, pero se llama  Steven, me hizo esta  vez  una sincera confesión, que yo le hago a ustedes ahora: va al  cine todos los  días  pero a ver  lo  que él quiere  ver. Ha  visto más de mil películas, me dijo. Y, es más, en su propia voz, sobre el  particular,  me  comentó lo siguiente:
- Voy a ver  imágenes; no  voy a ver  la película. Unas  son imprecisas, algunas no. Me  suscitan otra  visual. Eso  me  recrea y  me interesa  más.
… Y  entonces  me  entero que “El Tipo”, desde  la  infancia, en el  cine de  su  pueblo, viene haciendo esto. Continúen leyéndome  si  les  parece  porque es cierto, él mira otras  cosas. De esta manera vive  el  asombro de  lo  que llaman  el séptimo arte, pero a su  modo. Lo que  ve,  le  queda  en el recuerdo. He  aquí  un  caso del  que  le  pedí me comentara… Y  es  este:  el  absurdo resbalón de Juan Charrasqueado cuando, borracho,   intentó coger  el  estribo de  la  silla o enjalme  y no tuvo tiempo de  montar  en su  caballo porque,   pistola en mano,  sus  enemigos,  se le  echaron a montón.. y la bestia, asustada, se fue  en carrera  sin jinete y sin  rumbo fijo…
- El  estribo  bailaba  al garete- apunta.

“El Tipo”, lo dicho,  no  ve  la trama. Se  recrea  en lo  imposible para  muchos. En la partidura del vidrio de los  lentes  que  sufre  uno  de los  malos en la  película “el  Padrino” cuando le  meten un cipote  balazo  en el ojo, por  ejemplo. Y  eso  es para él,  el  cine:  no  la  crueldad de  la escena anterior,  sino  el  detalle,  el  pormenor,  la  minucia, la  cosa. Como en  este  otro  caso: El  número  de  balas que lleva en su carrillera  vaquera “el Llanero  Solitario”, que no anda  solo  porque  lo acompaña siempre  el mismo amigo,  y de qué clase  de águila es  la  pluma que lleva en  la cabeza “Toro”,  el indio   compañero  de  este.
Cuando “el  Tipo” va a cine,  anda  tras pesquisas  e indagaciones de lo  imposible para  atrapar imágenes.  Calcula  en  un metro  con cincuenta y  dos  centímetros el  salto  que  el  bandido  da  para, huyendo,   montar  su caballo  por el anca  y  caer  sentado  en la  silla  sin  lastimarse  los  testículos… y  sin  hacer  una  mueca  de dolor en  caso  de  que  sì…
-“Qué otra  cosa  es  el  cine sino  eso”-  dice y  agrega: “Vea,  en  el  cine  de  pistoleros, siempre  le  pegan  un  tiro mortal a un  pobre viejo por  estar en  el  sitio  equivocado…Es  que  eso  de las balas  perdidas, no  tan  perdidas,  no  es  nada  nuevo, y  en  el  cine  menos”.
“El  Tipo” es  un  metafísico  del  cine. Retiene  en la memoria  un  aluvión  de  imágenes que el  tiempo del mismo  cine no  recuerda. Como el  número  de fichas que  hay  en  una mesa entre jugadores  de  póker que, pistola mordida,  se  miran  con  odio. Así  también  el  número  de  vagones  del  tren  que  en la pantalla  se  desplaza a toda  velocidad y  sin embargo  se lo alcanzan los  indios  en  sus  caballos y  lo  asaltan… Y del mismo  modo,  rememora en  qué  número de página  abrió el  código  policivo  el  juez que ordena  la horca  para  “Los  Doce del  Patíbulo”…Y  la  marca  de la  tinta,  “Winsor Newton” , que  contenía  el  tintero  cuando  con plumilla “Faver Castell”, este, el  juez,  firmó la sentencia.
Una vez  atrapado “el  Tipo”  por  la imágenes  que quiere  ver  en  cada película a la  que  asiste, acomodado  en  su silla, antes  del  cambio  de escena,  donde  un pequeño  avión  sale  de  viaje,  asegura  que en  este   van 34  pasajeros  y  que  uno  de ellos  lleva  un malestar  estomacal.  Y  hasta sabe  de  cuántas  pilas  es  la linterna de mano  con  la  que  un policía  alumbra  en  la  oscuridad de  la  noche  tras la  búsqueda  de un peligrosos ladrón  que  tiene  el  tatuaje  de  un  ancla  en su  muñeca derecha. Y  es de los  que  conoce  si en la pantalla,  al  inicio del filme, cuando  ruge un  fiero león,   este es un león de montaña  o un león prestado a un circo itinerante. Calcula, además,  en  87  veces  los movimientos que Chaplin da, para un lado  y  para  el  otro,   a su  pequeño  mostacho en  la  película “The  Kid”. Y,   de una  película del  Oeste Americano donde  son  frecuentes que las  balas  perforen barriles  llenos de  cerveza, ajeno a la  conmoción  de  la trama, relamiéndose  la  boca,  apunta: “ No  jodaaaa…se  derramaron 520 litros”…Y  nadie  le  escamotea  tampoco el número  de  veces en  que en estas, las  bailadoras de “can càn”,  le muestran  el  trasero a  los asistentes.
En  cuanto a las películas de vampiros, “el  Tipo” dice  que, para él,  no  tienen  sentido porque solo en  estas  el  ajo  no  los  mata, y  por  eso  no  le  gustan.
“El Tipo” es  también  cogedor  de  fisuras  dentro de  una película. Y  para  el  caso así  se refiere. “ Nunca  las  lámparas de  las  cantinas de las  películas del  Oeste  Americano,   que  cuelgan  del  techo, se  caen por  sí  solas o  por  el  desgaste  de  sus cables y  amarras sino  por  la acción  de un  certero balazo”.
He visto  que cuando  “el  Tipo”  sale de cine,  a diferencia  del  resto, viene  con otra  historia. No  le  queda claro cómo en las  películas  le  paran  la sangre  a  los  heridos  y en los  hospitales  las gentes se mueren y cómo  Antonio  Aguilar revive  en la  que  dieron  hoy  si  lo mataron  en  la   que  dieron  ayer…
En ocasiones, “el Tipo” ve  dos  y  tres  veces la misma película…encuentra en estas  más y  más detalles;  se  plantea realidades con dudas, dudas  con  realidades   y  de estas surge  con una cara que  más  que  su  cara en  sí,  es  un visible  signo  de  interrogación con ojos. Y  les  agarra  fallas,  como  esa de que en las  películas, cuando  hay  tormentas, rayos, centellas  y  truenos, no  cubren  los  espejos  con  un manto  negro como  lo  hacen  las  gentes  de  su  pueblo….Y así, “el  Tipo” no  concibe  que en  el  cine  un  fòsforo  no  dure  cinco  segundos  encendido.  Y que  una  vieja de  94  ensarte  una aguja sin  entrecerrar los  ojos. Y  llega al  colmo  de  saber  qué  actor  de reparto tiene  anemia  con  solo  verle  el semblante.
-“Yo entro a cine a ver  nada  de  lo  que otros  llaman  cine. Algo así  como los  que no  ven  que la hostia  es  el  cuerpo  de  Cristo. El  que  cierra los  ojos  en  el  cine,   pierde.  Es lo  que  más  miente  convenciendo.  Cada  escena  de una película tiene 24  cuadros y  nunca  se  sabe cuál es la  verdadera. Por  eso  voy  a cine,  para ver  otra  cosa”-enfatiza “el Tipo”.

Walter Pimienta

Esta noticia ha recibido 1194 visitas       Enviar esta noticia



<-Volver

Artículos de opinión y colaboraciones:
Animamos a los alhaurinos a expresar sus opiniones en este periódico digital. Alhaurin.com no se responsabiliza del contenido o datos de dichas colaboraciones. Todo escrito debe traer necesariamente, incluso si quien escribe es un colectivo: Nombre, apellidos y un teléfono de contacto del autor. Envíe su artículo o carta a: redaccion@alhaurin.com
Alhaurin.com Periódico Independiente - Alhaurín de la Torre - Málaga. Dep. Legal: MA-1.023-2000. Andalucía Comunidad Cultural S.L.
Servidor de Internet. Director: Alejandro Ortega Navarro. Fundador: Federico Ortega. 678 813 376

Webs que alojamos:

15934598
visitas desde nov. 1998