Se afirma alegremente que “el riesgo de enfermedades bronco pulmonares es muy bajo” o que “el Centro Nacional de Epidemiología viene a decir que Alhaurín tiene un riesgo de este tipo de enfermedades inferior a la media española” o incluso se tiene la osadía de afirmar que “según el Instituto Nacional no existe riesgo para la salud por la existencia de polvo en suspensión”. Bien, estas deducciones tan poco serias son falsas. Y son falsas por el hecho (en el que parece no haber reparado ni la Oficina de Prensa ni el Partido Popular de Alhaurín de la Torre) de que el estudio se refiere a muertes, no a incidencia de las enfermedades. No hay un solo dato en el informe sobre número o proporción de personas que padecen esas enfermedades ni ninguna otra. Todos los datos son de tasas relativas de mortalidad. Esta diferencia, que puede parecer poco importante, es crucial a poco que se sepa interpretar mínimamente un estudio epidemiológico. Las enfermedades respiratorias como el asma etc. no son necesariamente mortales, por lo que los datos que reflejan mortalidad no reflejan incidencia de las mismas (al contrario que el cáncer de pulmón). Por otra parte, no todo el que muere como consecuencia más o menos directa de estas patologías respiratorias queda registrado como tal a efectos estadísticos sino que frecuentemente se considera como causa de muerte la parada cardiorrespiratoria, término muy genérico que no informa de las causas últimas. El que fallece por cáncer de pulmón, por el contrario, queda con esta causa reflejada en su historial. En este sentido, y refiriéndose a los mapas de causas de muerte distintas del cáncer, el propio informe del Instituto de Salud Carlos III advierte que “un problema que tienen estos mapas es que desconocemos, en muchas de estas causas, cuál es la precisión de la causa básica de defunción codificada”. Este solo comentario limita mucho las conclusiones que se puedan extraer sobre los datos de, por ejemplo, mortandad por enfermedades respiratorias. Conclusiones que, por otra parte, en el caso de las extraídas por la Oficina de Prensa y el Partido Popular de Alhaurín de la Torre, son ciertamente discutibles.
Por si fuera poco, la Oficina de Prensa se toma la libertad de afirmar que “no existe ningún estudio técnico o médico que correlacione el polvo en suspensión con la probabilidad de contraer cáncer de pulmón”. Bien, esto es falso. Existen no pocos trabajos científicos que concluyen precisamente lo contrario. A modo de ejemplo, basta con consultar un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), órgano dependiente de Naciones Unidas, donde se afirma que “la exposición crónica a las PM aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares y respiratorias, así como de cáncer de pulmón”. Dicha publicación puede consultarse para más detalles en http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs313/es/index.html
En cualquier caso, intentar buscar interpretaciones a hechos como que la gente no se muere de asma de forma especialmente llamativa en Alhaurín es, además de discutible, cuanto menos, inútil. Pero es que tratar de usar estos datos para esconder los verdaderamente alarmantes que son que la gente sí se muere de cáncer de pulmón por causas ambientales con un 50% más de probabilidades es, cuanto menos, irresponsable. Y si los datos científicos (que no la PDSS como se afirma) causan “alarma social” quizá es porque haya motivos para esa alarma.
La PDSS se ha limitado a destacar estos preocupantes resultados científicos. Las interpretaciones de los mismos no corresponden a la PDSS, como tampoco corresponden a la oficina de prensa municipal, sino que compete a los científicos. Pero nos hemos animado a sugerir, ante la ausencia de explicaciones habituales como las que tienen el resto de focos (contaminación urbana e industrial, radiactividad natural etc), que la existencia de una de las mayores explotaciones mineras a cielo abierto de España justo en el centro geográfico del núcleo de riesgo, podría ser la causa de este mayor índice de muertes por cáncer de pulmón. Así, la PDSS ha remitido un escrito a los autores del estudio solicitando su opinión.
Los gobiernos han sido elegidos por el pueblo para defender los intereses del mismo. Si unos datos tan preocupantes como los aquí discutidos, en lugar de animar a nuestros representantes a indagar sobre las causas y a tomar medidas urgentes, les lleva a tratar de esconder los mismos entre otros datos mucho menos relevantes y preocupantes y de paso hacer afirmaciones categóricas falsas, no podemos más que concluir (y lamentar) que no se rigen por el interés general sino que son otros los intereses que guían sus decisiones. Mientras tanto, los medidores de polvo en el cajón.
Si alguien conoce una explicación seria a la verdad objetiva de que la mortalidad por cáncer de pulmón por causas ambientales es en los municipios de la Costa del Sol mucho mayor que la media nacional, creemos que debería sugerirla. Esto, y no otra cosa es lo que ha hecho la PDSS.
Eduardo Sáez Maldonado. Vicepresidente Plataforma en Defensa de la Salud y la Sierra.
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