
Ante la situación causada por la variante Ómicron en Europa y en el resto del planeta las alarmas han saltado. Es tan contagiosa como el sarampión. Puede haber un tsunami de contagios entre los no vacunados en las próximas semanas y meses. Otra complicación añadida es que contagia también a los vacunados y a los ya reinfectados.
Parece la tormenta perfecta, por desgracia. Y lo peor es que pueden surgir otras variantes que pueden ser más contagiosas todavía, con lo que la situación puede llegar a ser horrible. El pasaporte Covid no es la panacea por lo explicado anteriormente.
Que el Gobierno central de España no quiera parar la economía, es entendible pero no está justificado, en mi opinión, porque es más importante garantizar una buena atención sanitaria a toda la población y salvar vidas. Esto debe ser lo prioritario y no lo está siendo.
Los centros de Atención Primaria ya están desbordados por el aumento de las personas contagiadas en nuestro país. La situación es de colapso, por falta de personal médico y administrativo.
Las hospitalizaciones suben, de modo tremendo, por causa del coronavirus y es preciso que las autoridades se den cuenta de que es necesario atender a otros muchos pacientes que padecen otras patologías que, en muchos casos, no pueden esperar. Es una cuestión de vida o muerte. No es un juego.