
Con motivo del primer aniversario de la administración de la primera vacuna contra la COVID-19 en el mundo, Tamaryn Nelson, asesora de salud de Amnistía Internacional, ha declarado:
“La reciente aparición de la variante ómicron es un crudo recordatorio de lo que sucede cuando no se aborda globalmente una pandemia.
Los expertos nos vienen avisando de que la pandemia es de naturaleza global y la distribución desigual de las vacunas en el mundo no hará sino aumentar las probabilidades de que surjan nuevas variantes. Sin embargo, mientras que en algunos países de ingresos altos ya se ha administrado la pauta completa de vacunación a casi el 90% de su población, en los países de ingresos bajos sólo algo más del 7% de la población ha recibido una sola dosis vacunal.
Los dirigentes de los países ricos han animado encarecidamente a su ciudadanía a vacunarse y han reconocido en repetidas ocasiones la importancia de las vacunas para acabar con la pandemia de COVID-19, sobre todo tras la aparición de la variante ómicron. Sin embargo, parecen olvidar que ese mismo argumento es aplicable al resto de la población del mundo.