
La confusión, el desorden y el caos reinan en el mundo o en muchas situaciones de la realidad. El mundo actual cada vez es más superficial y menos profundo en todos los aspectos pensables.
Esto también lo plantea el filósofo coreano Byung-Chul Han en su último libro No-cosas. Ciertamente, lo irreal o lo digital están sustituyendo a la realidad presencial de una forma creciente.
La memoria es importante y decisiva en todos los aspectos de la existencia humana. Circulan continuamente muchas informaciones falsas o manipuladas. La Inteligencia Artificial puede ser útil y beneficiosa, pero aplicada en la realidad cotidiana desde planteamientos éticos.
El exceso de comunicación e información no es algo positivo en sí mismo, porque dispersa la atención e impide o dificulta el centrarse en lo valioso, en lo que aporta valor de verdad.
La vida no es controlable desde algoritmos, ya que interviene el azar de una manera inexorable. Está bien que la prudencia de la personas se ejerza en la realidad, en el presente y en el futuro, pero la existencia no se puede matematizar para evitar los problemas y los conflictos, ya que estos son parte inevitable del curso de las trayectorias vitales de todos. Si no fuera así seríamos dioses. Los cuidados o las preocupaciones son un rasgo fundamental de la cotidianidad de los sujetos, ya lo decía Heidegger y es cierto.