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-MOLINO DE PAPEL- Un caso de almohada | | Cuentos y relatos globales. 14.11.21 | | …Uno no duerme ni bien ni mal sobre una almohada, uno duerme muy bien o muy mal sobre su propia conciencia Escribe; Walter Pimienta.- De noche, los habitantes de aquel pueblo, mientras buscan que volteándose para un lado y luego para el otro se los coja el sueño acostados en sus camas, dejando atrás el hervidero del mundo, todo cuanto piensan hacer o no hacer al día siguiente, lo consultan rigurosamente con la almohada; de modo que quien con el sol salió sin falta a trabajar, seguro lo trató de antemano con esta e igual el que no fue… Hasta el desayuno con el que se quitan el ayuno, consistente en dos tazas grandes de café de leche, dos o tres trozos de yuca cocida, queso y mantequilla criolla, lo disponen y arreglan así porque lo inquirieron con la almohada. Los domingos en la tarde, cundo todos los habitantes de este pueblo van a la gallera, animosos llevan en el alma la mejor actitud de ganadores porque lo deliberaron esa vez con la almohada…Y serán perdedores los que por necios y tontos no se lo consultaron…No falta gente así… Ayer, Vicente, el del viejo “Girito” fue a la ciudad por asuntos de negocio, acostumbra a hacerlo si antes, durante la noche, por horas y horas lo analiza con la almohada. | Se sabe del caso del viejo Emiliano, enfermo y jodido esperaba la morir, lo estaba matando el reumatismo, se sentía cadáver, pero debatiéndolo de antemano con la almohada, retornó a la vida como cualquiera lo hace regresando en medio de una gran fiesta con banda papayera a su casa. Todavía no le tocaba… y dice deberle ahora la vida al milagroso cojín de su cama…
Los conductores de los buses en que la gente de este pueblo va a la capital, los manejan si esa vez se los indicó así la almohada y, si esta les dice que no lo hagan, no ofician como tales y entonces los mismos son reemplazados por aquellos a los que la almohada, al parecer, les dijo: “Vayan tranquilos que tendrán feliz retorno”…Y siendo así, los buses salen llenos de pasajeros sonrientes que, pelando el diente, miran felices la vida por donde mejor se ve; por las ventanillas…
Se da el hecho de que en este pueblo, si hay muerto, el hecho de que lo sepulten depende de que el sepulturero lo hubiese consultado con la almohada y, ante tal evento, si él no lo consultó con el cojín nocturno porque no le dio la gana, el muerto es enterrado en otro pueblo vecino donde las cosas se hacen sin consultarle nada la almohada.
Sobra el silencio en aquel pueblo cuando todas las personas coinciden ese día en no decir una sola palabra a nadie porque así se los aconsejó la almohada y los niños y niñas no van o si van a la escuela según el designio de la almohada; caso extensivo por antonomasia a los maestros y maestras que se presentan o no a laborar previo el necesaria referéndum con la almohada…
Ayer se cayó un tendido de la pared del cementerio municipal; menos mal que los muertos, por estar muertos, de allí no se escapan; pero no lo dude, el muro lo levantaran cuando el alcalde lo consulte con la almohada y los albañiles que lo van a levantar, piensen lo previo…Es tan extremo el hecho, que en este pueblo sonríen y/o lloran los que anticipadamente ya lo consultaron con la almohada…Y así, así acontece que el vendedor de golosinas las pregona y las pregona a grito herido de esquina en esquina porque precedentemente se asesoró con la almohada pero que las venda depende de que los niños lo hablen primero con la almohada…
Es extrema esta situación entre los habitantes de aquel pueblo. Algunos hasta han muerto de hambre entendiendo el silencio diciente con que les habla la almohada consultada cuando de no comer se trata…Y es esta rara costumbre toda una gran brecha emocional de decisiones e indecisiones entre personas que se plantean así la vida dejándole al destino el actuar o no actuar quizá con el propósito de que al hacer o no hacer las cosas, todo no es más que otra metáfora de la felicidad incomprensible en el incomprensible tiempo que les deja beberse a sorbos la vida porque así lo dictamina la almohada…
Alberto, quien durante 52 años, después de hecha su acostumbrada necesidad fisiológica mañanera, jamás había llegado tarde al trabajo, cumplidor como el que más del deber, ayer, por fin llegó atrasado porque a la hora de levantarse lo consultó con la almohada y esta, en su mudez de algodón y su reserva de tela, le dijo que no fuera…Y vaya, vaya caso, sin contemplación alguna, de la empresa lo votaron…Pobre Alberto…
Pero hay más… por la misma circunstancia es que la trunca torre de la iglesia de este pueblo, tumbada por un rayo una noche lluviosa de octubre, se mantiene así desde hace 21 años pues, el padre Robles, recolectado los pocos fondos para restaurarla ladrillo por ladrillo, yendo de casa en casa, en la dispendiosa ceremonia de saber qué le dicen sus feligreses para llevar a cabo la noble y pronominal obra, ve cómo todo su interés se acaban, se desvanecen y desmayan en lo de costumbre: “lo consultaré con la almohada padre”…
Mas sin embargo, no se detiene aquí el asunto sujeto a ser inmodificable y acaece que poco le falta al alcalde de este pueblo para que, sentado en el desfondado taburete de su despacho, de nalgas se vaya un día de estos al suelo pues en el asombro y pasmo de la desidia, de la negligencia y la dejadez burocrática, la compra urgente de un asiento nuevo no diligencia pues tiene en su contra a los concejales por lo que no sabe si consultarle el urgente caso a su almohada…
…Y ustedes dispensen, qué pena, por ahora se me acabó la inspiración; no sigo escribiendo más y si de pronto mañana lo vuelvo a hacer, pueden los señores y señoras antes sospechar de que llevado por la misma situación aquí narrada, a priori lo consulté con la almohada…
Walter Pimienta |
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