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Molino de papel VIEJOS | | Cuentos y relatos globales. 07.11.21 | | *Nada ni nadie nos impedirá envejecer porque envejecer también es un sueño…Escribe; Walter Pimienta.- Uno empieza a ser viejo cuando quiere olvidarlo todo y no olvida todo y entonces al recordar y recordar cosas le dicen: “ No jodaaaa, tú sí eres viejo”. Uno empieza a ser viejo cuando los hijos, como para deshacerse de uno, lo sientan en una mecedora en la terraza de la casa y diciéndole: “Quédate ahí. Ahora venimos por ti… cuidado te vas a caer”… uno, de aquello se ríe solo o de pronto por otra añoranza y siendo así no faltan los que pasan y dicen : “Ese viejo está loco”. Uno empieza a ser viejo cuando se da cuenta que el baño de sol diario, de unos 25 minutos, le hace falta para atezarse de huesos y músculos y, recargado de energía, como pila vieja, se le quite algo de decrepitud y esto le permita afirmar mejor sus pasos tambaleantes. Uno empieza a ser viejo cuando recuerda unos nombres y otros no, e igual olvida todo hasta los rostros de los que le rodean que también dentro de poco serán viejos para el futuro… Uno empieza a ser viejo cuando quiere un baño de mar y también quiere que el viento le despeine sus canas; cuando duerme menos de 8 horas y ve morir el tiempo en un reloj eterno y cuando le vuelve a dar miedo porque “el Coco” se lo va a llevar y ya en su desvelo nocturno no cuenta ovejas sino chillantes cerdos… | Uno empieza ser viejo cuando el agua fría de la nevera le rechina en los dientes si es que los tiene y dice: “Eso es puro vidrio molio”…Y cuando sabe que en la cuadra donde vive con él son 15 los viejos y de la noche a la mañana, porque alguno debe morirse, ya faltan dos que hace tres días no ve… Uno empieza a ser viejo cuando confunde la despedida con la bienvenida y se come la comida con señales de a esto le falta sal o esto muy salado y por esta discusión familiar es inminente una separación matrimonial a esa edad y si no la hay, desde ahí la pareja decide dormir en camas separadas con la afirmación de ella diciéndole a él con rabia: -Te jodes. Yo no sé quién te irá a cambiar el pañal desde ahora… meón” Uno empieza a ser viejo cuando pierde el hilo de la conversa o entra en un silencio inexplicable y, en ese momento, no está ni cerca ni lejano y se queda solo y le dice a nadie presente: “Qué fue lo que dijiste”…Así también, cuando le habla a los que no le hablaba, y no a los que sí le hablaba…Y si sale a la media mañana y regresa en la noche, si no es que se pierde, pide el desayuno y es capaz de enamorar a una monja y si está de ancianato o de casa de reposo, pide leche caliente con bocadillo veleño… Uno empieza a ser viejo cuando sin saber por qué, se pone a llorar o vuelve a cantar la canción de cuna del “duérmete niño, duérmete tu, antes que venga el currucucú”…Y en una fugaz aparición de la memoria, de pe a pa, redime de Julio Flórez la poesía “Flores negra” que recitó en la sesión solemne cuando se graduó de primaria y le piden otra y no la dijo porque no se sabía otra… Uno empieza a ser viejo cuando los besos de viejo que da a los familiares son recibidos con repugnancia y el rostro de uno se parece al de una calavera desenterrada y los labios y las manos tiemblan y se siente frío habiendo calor y calor habiendo frio…Y en las mañanas no nos dan ganas de levantarnos…¿Para qué? Igual se es viejo…hasta que venga alguien a constatar si estamos vivos o lo otro y el viejo nos sorprende con esta pregunta: -¿Qué, se murió alguno? Yo sigo vivo. Vivamos lo que vivamos, todo es un lento envejecer. Uno empieza a ser viejo cuando ciego, distingue rostros y adivina el camino y palpa con la suavidad de sus manos el sabor de una guayaba madura que le emborracha con su aroma y habla con su sombra… Así nos mata la vejez, una forma de muerte en espera y un olerse uno sus propios peos…Y entonces perfectamente se habla en un solo idioma: el del pasado. Hoy, en la mañana, murió en su mecedora de la terraza el viejo Evelio, murió feliz, al susurro de una tierrelita cardonera que tiene nido en el palo de olivo que hay en frente de su casa y su perro, ladrando y ladrando, se cansó de despertarlo para jugar con él…Y yo que lo veo y me pregunto: ¿Será que uno vive como muerto o está muerto siendo vivo? Uno empieza a ser viejo cuando su familia, el día de su cumpleaños, le hace un baile y uno no baila porque está sordo y se va de la fiesta enojado diciendo: “Váyanse a la mierda todos”. Nada ni nadie nos impedirá envejecer porque envejecer también es un sueño… Uno empieza a ser viejo cuando se pone una pantaloneta e invita a otro viejo a jugar fútbol y en el partido mete dos auto goles creyendo que los metió en el arco rival y los grita y los celebra y va a la casa de vuelta diciéndole a todos que ganaron dos goles acero y que está feliz porque jugó sin oxígeno gracias a un pañuelo perfumado de éter que se amarró a la nariz. Uno empieza a ser viejo cuando le dice a otro viejo que tiene huevos de acero y que todavía echa cinco polvos sin sacarla y el otro le dice: “No creo que un esqueleto haga eso”…Y por lo tanto los dos se ríen en sus propias narices y todo termina contando historias de amores viejos o de fastidios de enfermedad y habrá quien de los dos dirá que ha visto gnomos en el jardín de su casa… Uno empieza ser viejo cuando repite las mismas cosas que dijo ayer y dijo ahorita y no hay quien le motile los pelos de nariz y las orejas… Uno empieza a ser viejo cuando, de bastón en la mano, a su paso se encuentra con otro viejo y le dan ganas de decirle: “Adiós momia” y el otro también pensó decirle lo mismo y caminando un kilómetro, este, el kilómetro, tiene más de mil metros… Uno empieza s ser viejo cuando en lugar de pedir comida, pide la hagan un tetero…No joda, qué tanta vaina…Uno empieza a ser viejo desde el vientre de su madre…Eche…
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