
La conducta es algo muy importante en la vida. Y todas las personas tienen que respetar a los demás. En primer lugar, por educación y también porque no saben los méritos acumulados y las capacidades de los demás. En este sentido, las conductas despreciativas, soberbias, prepotentes, negativas y arrogantes hacia otras personas no tienen cabida en sociedad. Por tanto, las malas actitudes y conductas deben ser modificadas. De este modo, el ambiente social mejorará considerablemente. Y eso mismo favorecerá una mejor calidad de vida para todos.
Existen diversas técnicas psicológicas para modificar la conducta. En función de las situaciones y de los comportamientos concretos se pueden utilizar unas técnicas u otras o combinar varias. El refuerzo positivo es una gratificación o alabanza por la conducta realizada. Pero también es posible aplicar refuerzos negativos para ir logrando que una conducta inapropiada vaya desapareciendo.
Existe también el reforzamiento intermitente que suponer apoyar una buena conducta de manera ocasional. La extinción de una mala conducta en distintas edades se puede lograr con mensajes o comunicaciones verbales para el logro de la conducta deseada. El castigo o la sanción es la retirada de un estímulo agradable. Por ejemplo, que los padres quiten el móvil a un adolescente para que cambie su comportamiento y sea educado y respetuoso con todos.
Por cierto, sabiendo que la educación de los padres es fundamental en la niñez y la adolescencia para que los adolescentes tengan un buen comportamiento es entendible, en mi opinión, que el Parlamento chino estudie esta semana una legislación para castigar a los padres, si sus hijos pequeños muestran muy mal comportamiento o cometen delitos.