Nunca vayas a cine a querer ver lo que quieres, esa no es la regla…Escribe; Walter Pimienta.- Anoche, en el Teatro Montecristo, el teatro del pueblo, la película empezó con la palabra FIN, pero al revés o, mejor, de cabeza o patas arriba, más o menos así…(NIF)… como dice la gente. Las tres dicientes letra, grandes e inmóviles, parecían pegadas a la pantalla. La rechifla en la sala no se hizo esperar. La protesta tenía sentido. Fue general . Los presentes habíamos pagado para ver los tres clásicos grafemas del cine como si fuesen la película más corta del mundo en sentido risiblemente invertidos. Nunca antes, creo yo, se vio algo más original. Pero aquí no para la película de la película…Sigamos… Ocurrió que la misma película, en idéntico horario, la daban en simultánea en el teatro del pueblo vecino, en Tubará, a unos 20 minutos del mío, y por esas cosas que de no ser cosas no servirían para escribir esta cosa, el mandadero de la cicla, encargado de esto, y quien fuera a buscar el primer rollo en el cine que ya la había iniciado primero, trajo por equivocación el último y el operario, más distraído que el otro, para embarrarla más, en su desespero, lo colocó sobre el proyector sin verificar su sentido. La protesta fue total. El mandadero de la bicicleta, al ver aquello, azorado, salió en sus dos ruedas a buscar de inmediato el primer rollo. Pero se encontró en su desplazamiento con un trancón vehicular de media hora. Tiempo que aprovechó el maquinista para enrollar correctamente la cinta que le habían traído y, a petición del publicó que se quedó en la sala, proyecto el ultimo rollo como si fuera el primero. |
Con otro trancón de regreso, el de los mandados trajo, del teatro vecino, un rollo; pero…!Ay Dios¡ No era el primero sino el segundo. Que igual fue proyectado en tanto, tomando de nuevo su cicla, en veloz carrera se regresó por el primero que llegó justo al acabarse el segundo y de hecho lo iniciaron. Vimos así, quienes nos habíamos quedado, el final al comienzo y el intermedio sin concatenación con el primero que al final fue el final del fin siendo el primero. Al día siguiente los espectadores que se salieron del teatro acabado el ultimo rollo que fue el primero, nos preguntaban a quienes nos quedamos, por el desarrollo de la película vista en el desorden presentada pues los que vimos el primero que era el final, y el segundo rollo, que sí era el segundo, y luego el último que era el primero, nos buscaban por todas partes a fin de arma y rearmar, en animada charla de parque, la trama de la enredada cinta y con ello, entre unos y otros, hacer un todo del todo dándole la vuelta a lo desconocido y conocido en esta y así no cambiarle al filme detalles de lugar, espacio y tiempo si era que querían entenderla…!Qué embrollo! ¡Qué berenjena¡ La verdad, tenía su diversión la cosa viendo a Juan, quien vio el primer rollo que era el final, pero no el segundo ni el último que no era el comienzo, buscando a Jaime, quien sí se quedó, para que le contara con pelos y señales, todo lo ocurrido en el segundo y en el primero que fue el final de lo que no era el final…Y, así también, a la inversa, segundos y terceros se buscaban mutuamente para engancharse como espectadores presentes y no presentes de una película que ahora, con pegas y atajos, se hacían en la mente según el relato de cada uno. -Yo vi el final que era el inicio. Fue lo que vi y me fui para mi casa rabioso -Yo, el final que era el inicio y el intermedio que sí era el intermedio hasta que me salí y no esperé más porque también me salí sin ver el final que era el inicio. -Yo, igual que tú, vi el final que no era el final sino el supuesto comienzo…Y la culpa la tuvo ese pelao, el de la cicla. Por eso me salí. Estos y otros y otros eran los enredados comentarios que de la película de la noche anterior, mal exhibida en el Teatro Montecristo, por aquí y por allá se oían en el parque. -En el primero, que no era el primero porque resultó ser el fin, de tres tiros matan al bandido. -Y en el último que resultó ser el primero, es cuando uno entiende que a ese bandido lo mataron en el primero que no era el primero rollo, porque se robó un ganado. …Y así, así ahondaban las aclaraciones que no parecían aclarar nada a nadie. Y así, también, la película, en boca de muchos, se iba y se iba reconstruyendo con la ayuda de uno y otro llegando todos al acuerdo de que al final, la misma llegada a su final que no era el final porque a este rollo lo dieron como si fuese el primero, por su mala cara, se conoció enseguida a la persona que se vio morir al inicio que no era el inicio y que le tocaba morir en el final que sí era el verdadero final…Qué lio…Qué lío… -Yo, la verdad, no la vi. Tan pronto salió la palabra FIN al revés y leí NIF, me marché. -Yo sí. Lo que pasaba era que la película tenía los pies en la cabeza y la cabeza en los pies. Había era que armarla. - No, pero eso así pierde sentido. -Lo mal visto fue lo más parecido a un viaje en el tiempo pero sin tiempo. -No jodaaaa sí. -¿Y que dan hoy? ¿Alguien sabe? No hubo respuesta a esta pregunta. Todos se miraron. Temían sucediera igual. Y fue Juan quien dijo: -No joda. Verdad que sí… ¿Saben qué concluyo? Que la vida es un lío que se parece al cine o… ¿Será que el lío que es el cine, es el que se parece a la vida? Echeee… Y diciendo así, con gesto de gran molestia y torciendo la boca, Juan se rascó la cabeza. Walter Pimienta
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