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-MOLINO DE PAPEL. Vida de antes…
En tiempos de doña margarita y la “foto leo” (o lista pa’ la foto) | | Cuentos y relatos globales. 10.10.21 | | “Si te hace reír, si te hace llorar, si te arranca el corazón, esa es una buena fotografía”, Eddie Adams.Escribe ; Walter Pimienta.- Año de 1963. En el retrato de hermoso marco, doña Margarita Roncallo de Duncan , a sus 35, dama de la alta sociedad barranquillera. Está vestida con sus mejores galas. Un fino collar de perlas adorna su cuello. Un vestido de negro noche, es la moda de los sesenta. La foto, exageremos, aún retiene viva el aroma del perfume “Shalimar de Guerlain” que usó esa vez para ir a la “Foto Leo”…Y digamos, en honor de la nostalgia, que ese día gastó, al menos, una hora y media a su moderado maquillaje de sombras profundas y de azulados parpados, de encendido rojo en los labios y. con rulos traídos de Panamá, dio un llamativo ondulado a su peinado altivo… -Está fantástica doña Margarita- le dijo Petronila, la muchacha del servicio, nativa de Ponedera. Y agregó: “Qué orgulloso se pondrá don Efraín- se refería al esposo. Y, ella, doña Margarita, contoneándose frente al biselado espejo de cuerpo entero que tenía en la lujosa sala de su casa, se veía imponente. Se le veía feliz. A decir verdad, tenía unas pompis llamativas sin necesidad de implantes…En tal tiempo eso no existía y las mujeres , orgullosas de piropos y cumplidos, arrogantes y estiradas, lucían lo que Dios les dio. | Para entonces, la famosa y moderna “Foto Leo”, a la usanza europea, más bien a la manera de París, era la manda callar en fotografías familiares…y ante sus cámaras de alta resolución, hasta la textura de las medias veladas, compradas en “Almacenes Sear, sección de ropa interior venida de Nueva York, salía en ellas mostrando su tramado…Y no solo eso: también el bronceado de pieles que, a sol y sombra, tres días antes, en las tibias playas de Puerto Colombia daban a las damas y señorita un matiz de actriz italiana similar al de la Sofia Loren que en cine, a color, en “Los Girasoles de Rusia” salía en el Tetero Metro… …Y ya en el estudio de alfombrado piso, con los reflectores rodeándole para que diera el mejor ángulo y el mejor perfil, sentada en una cómoda silla, doña Margarita iniciaba su larga sesión de fotografías…Y a cada disparo de flash, una sugerencia y otra y otra…Que mejor en sentido contrario; no, que del otro lado, que de frente, que de medio lado… Le dieron un tinto y un reposo de 15 minutos caminando por el pasillo… y de nuevo frente a las cámaras. Le sugirieron una capa de lentejuelas que había en el vestir para estos casos y ella no quiso…Tenia paciencia y, con “Sabor a mí”, susurraba un bolero de Lucho Gatica. Olía a mujer fina por todas partes. -Apriete un tanto la boca para que los labios le salgan más carnudos- le aconsejó el fotógrafo- Pero no exagere. La verdad, doña Margarita no necesitaba hacer muchos esfuerzos para lucir bonita…No solo se sabía bonita, se sentía bonita… Una semana después, aplicado el fondo sepia al estudio, que era un motivo romántico del Medio Evo, ella tendría terminado el costoso estudio. Doña Margarita era una de las mejores clientes de la “Foto Leo” y en costos no se medía. Era una cliente rica. Disfrutaba, de Francia en viaje de turismo había regresado hacía un mes. Había que ver los lujos de su STUDEBAKER - AVANTI 1963 de color rojo. … El tiempo conserva…y en el estudio fotográfico de la “Foto Leo”, no como un simple papel, sino como si hubiese sido filmada su imagen, 58 años después, está doña Margarita…Hecha una imagen congelada, que puede leerse…y que tiene la capacidad de restituirse cada vez que una de sus nietas, con un limpión, sueve, le quita una fina capa de polvo…Doña Margarita presente en todo aquello que fuera suyo…Doña Margarita que no está, que ya no existe pero está y sigue estando donde siempre estuvo y se hace evidente desde un clavo en la pared… El estudio fotográfico de doña Margarita señala el paso del tiempo, lo señala y lo rebela en su ausencia presente, en presente y pasado y, como en este caso, se vuelve relato…Relato que no se detiene…Nostalgia de luz, misterio de una foto. Memoria de sus hijos e hijas que me contaron la historia…Historia que golpea y saca lágrimas…Porque eso, a veces, son las fotos, una forma de llorar… O una manera obstinada de nunca irse… Evidencia y ausencias… Cuántos momentos reales , como este, no copió la “Foto Leo”…El de doña Margarita, mujer que ya no está, es uno de ellos… “La Foto Leo”, una manera de hacer presente la ilusión en quienes guardan sus estudios…Pareciera irrelevante este tema, , pero son cosas del alma…Constancias irrebatibles de lo fraterno… De doña Margarita queda su estudio fotográfico…de la legendaria “Foto Leo” no queda nada, solo que la historia de ella debería decir que está involucrada en el pasado de muchas familias barranquilleras en batalla contra el tiempo… La “Foto Leo”, disparo de luz que se apagó, máquina que retrató las almas en blanco y negro en el estremecedor realismo de ser la verdadera máquina del tiempo… Nostalgia de luz…Disparo que no mataba y todo lo volvía vida y documento… Quienes hurgan viejos baúles en la esperanza de encontrar allí restos de sus familiares quitándole capas de temporalidad al tiempo, tienen en los estudios fotográficos de “la Foto Leo” al alcance a quienes, como doña Margarita, ya se fueron y están con las estrellas develando el misterio del cielo…
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