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Los derechos de un estudiante | | Rogelio Llópez Garrido y Alejandra Romero. 05.10.21 | | Por Rogelio Llópez Garrido y Alejandra Romero
‘Un estudiante tiene derecho a exigir que no se le enseñe más si no ha comprendido lo anterior...’ Con al menos la octava reforma existente ya en nuestra “democracia” creo oportuno mencionar, recordar o reconocer los derechos mínimos que un estudiante debería tener y que se pasan por alto, además de la NECESIDAD urgente de una tecnología de estudios funcional, que saque a la luz una auténtica reforma educativa que sea ÚTIL. Los estudiantes son el futuro, pueden beneficiarse o perjudicar a la humanidad, hacer una próspera civilización o degradarse como actualmente lo vemos, alejados cada vez más de una meta que algún día de pequeños soñaron con ilusión... Extraigo, de manera resumida, de los trabajos del célebre humanista y educador L. Ronald Hubbard algunos de los derechos que se deberían tener en cuenta antes de crear ‘otra reforma’:
| • Un joven estudiante tiene derecho a que se le presente una materia enfocada a demostrar su uso general a la vida. • Un estudiante tiene derecho a exigir que una materia se le presente de forma comprensible. • Un estudiante tiene derecho a que su profesor no se considere más que él o se aproveche de ese estatus por el hecho de saber. más. La importancia reside en la habilidad individual en el uso de la materia. • Un estudiante tiene derecho a exigir que no se le enseñe más si no ha comprendido lo anterior. • Un estudiante tiene derecho a exigir que se le inculque la necesidad individual de evaluar y valorar los datos sobre todos los principios de esa materia y cuestionar por sí mismo si son verdaderos. • Un estudiante tiene derecho a ser enseñado, no a grabar los datos. • Un estudiante tiene derecho a exigir una preparación del profesorado que proceda de la posibilidad de aprender igual-mente de los estudiantes. • Un estudiante tiene derecho a tratar las materias no como algo fijo, sino que pueda variar en la medida que se use y adueñarse de ella. Ser enseñado a que la estabilidad del conocimiento sólo reside en la habilidad del estudiante para aplicar el conocimiento. • Y un estudiante tiene el derecho de seleccionar sólo lo que él desea saber, el derecho para usar cualquier conocimiento como él lo desee, y que él es dueño de lo que ha aprendido.
Si los cambios que supuestamente se llevan a cabo (como el último), tuvieran en cuenta estos principios básicos, las autoridades en el campo de la educación se transformarían o darían paso a otro tipo de autoridades menos sectarias o irreales, más auténticas, veraces y prácticas. No son necesarias medidas burocráticas, sino menos complejidad y menos materia, y sí más entender, saber usar el diccionario, ver la realidad de lo que se lee y practicar, practicar, practicar y más práctica..... Estudiar es observar algo con el propósito de averiguar algo sobre eso que se está estudiando. Para luego aprender cómo usarlo y hacer cosas. Respetando esta simple definición de lo que es ‘Estudiar’ se pueden hacer monumentales y auténticas reformas con la idea de formar profesionalmente el futuro. ¡Ese es en la realidad el auténtico seguro de vida de un niño! No llenarle de información y más información, que ni entiende y que además le impide mantenerse en pie con un orden o cordura. No debemos ya alimentar su inseguridad, alejarle así de lo que quería ser, convirtiéndolo en “uno más” que dejó de pensar un día por sí mismo. Transmito a continuación una interesante carta que recibí de Charles Hand y su experimentar con la vida:
‘Hace un par de años, me invitaron a presidir en ‘la Conferencia de Educación del Norte de Inglaterra’, el más importante congreso para quienes toman las decisiones y administran el sistema de educación estatal. Acepté, con la condición de que pudiera aprovechar la ocasión para promover mis ideas sobre la educación para la alquimia* o independencia. En mi conferencia de apertura, señalé que muchos de los alquimistas que habíamos estudiado se habían portado mal en la escuela. Quizás, dije, no deberíamos tener miedo a permitir un poco más de mal comportamiento en la escuela. Era la palabra equivocada y el público equivocado. Se sintieron horrorizados ante la idea de una marea creciente de conductas desordenadas en sus aulas. Mi autoridad presidencial quedó seriamente dañada. Tenían razón, por supuesto. El hecho de que algunos alquimistas fueran traviesos no significa que todos los chicos traviesos lleguen a ser alquimistas. Mi única intención había sido animar el debate. Lo que tendría que haber dicho era que, aunque el orden y la disciplina son esenciales en cualquier comunidad, también deberíamos estimular una mayor curiosidad, iniciativa y experimentación en nuestras escuelas, sin preocuparnos demasiado si algunos de los experimentos no funcionaban. No cabe duda de que habrían asentido y a continuación lo habrían olvidado. Sigo convencido de que tendríamos que utilizar nuestras escuelas como palestras seguras para experimentar con la vida, para descubrir nuestros talentos —porque todos tenemos alguno, incluso si no son visibles en los exámenes—, para hacernos responsables de tareas y de otras personas, para descubrir cómo aprender qué y cuándo lo necesitemos y para explorar nuestros valores y creencias sobre la vida y la sociedad. Para mí, ése es un plan de estudios más apasionante …’
* Los alquimistas se dedicaban a la búsqueda de la piedra filosofal, ósea a la búsqueda la perfección e iluminación.
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