Es decir, se planifica la sanidad en función de las conveniencias del propio SAS y del bienestar del profesional médico, no del paciente. Si hay un elevado número de vecinos en un pueblo que tienen necesidad de ese servicio, de esa especialidad sanitaria, pues deben ser ellos los que se desplacen. La montaña debe ir a Mahoma porque el bienestar de Mahoma es más primordial que la montaña. El paciente debe adaptarse al “sistema” y no al contrario que sería lo lógico.
Eso, en un sistema de sanidad privada que busca la economía de costes y el beneficio, tiene sentido, incluso sería defendible en un sistema público, si lo que se demanda son actuaciones aisladas o especialidades extrañas y poco habituales, pero es aberrante e injusto cuando la demanda es masiva y la especialidad es tan corriente como la maternidad o la pediatría. Existen pueblos con características especiales, rarezas que se salen de la norma, como es Alhaurín de la Torre, que tiene el mayor índice de población joven de la provincia y donde se producen más de 700 embarazos/nacimientos al año.
Las leyes están para cambiarlas y los protocolos de actuación o la planificación de servicios de la sanidad pública también cuando no se ajustan a la realidad cotidiana. Alhaurín tiene un nuevo Centro de Salud, un ecógrafo, que por cierto financió este ayuntamiento con la promesa hace años de la Junta de que ella proveería el profesional para manejarlo y además, 700 embarazadas, por tanto, es justo que tenga también el servicio porque tiene pacientes y medios existen. Mandar a las encintas a Cártama porque eso es lo que ordena la racionalidad de la planificación socialista es un disparate. Alhaurín de la Torre necesita ese ginecólogo/a porque hay medios y suficiente trabajo para él/ella. Independientemente de que en Cártama exista otro/a para el valle del Guadalhorce. Con la sanidad no se puede ser cicatero, buscando un ahorro en los costos.
Patricia Alba no hace muchos días, denunciaba que el Ayuntamiento no diversificaba las grandes inversiones de equipamientos deportivos, culturales etc. a las barriadas y las concentraba en el casco urbano. La pregunta es la siguiente ¿existen suficientes atletas en Torrealquería para que sea necesario hacer allí el estadio de atletismo? ó ¿tantos lectores y amantes del teatro hay en la Alquería para posicionar en esa barriada el Nuevo Teatro de 700 plazas y la biblioteca central del municipio? La respuesta es obvia, ambas barriadas tienen instalaciones suficientes para la demanda existente en esos lugares, pero Alhaurín de la Torre no tiene el servicio de ginecología teniendo el mayor número de embarazadas de la Comarca.
Posiblemente la socialista Patricia Alba, que por cierto, también está felizmente encinta, se dará cuenta cuando tenga que ir Cártama a un reconocimiento o consulta y se encuentre que en la sala de espera el 50% o más de las mujeres son torrealhaurinas, entonces quizás se pregunte. ¿Por qué puñetas el SAS no tiene servicio ginecológico en Alhaurín de la Torre?
Luis Bravo
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