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Tu diario. Libertad de expresion

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-MOLINO DE PAPEL-
Sin  que  se  moleste  la  familia…
PIMIENTA, un  apellido  nunca  fácil  de olvidar…
Cuentos y relatos globales. 04.07.21 
Escribe Walter Pimienta.- Me divierte  mi  apellido, es  un  sarcasmo  social… Pimienta es  mi  primer  apellido y cuando  lo  doy o  digo a otros, las gentes creen que  les  estoy  mamando  gallo. Y  no  es  así.
Pimienta  es  un  apellido nunca  fácil  de  olvidar; se da o se dice por  primera vez y  se queda o se lo  quedan… A mi  me  identifica más  que  mi  cédula de  ciudadanía.
Los Pimienta de  todo el  mundo, que  le  ponen sabor a  la  cosa, deben ser  familias  entre  sí y, juntos, con  ellos no  se metería  nadie y lo  pensarían las personas antes de decirles Pimienta si por matoneo, lo hacen  en atención a un  apodo y no a un  apellido.
Dentro de  lo  normal,  los Pimienta somos personas  sencillas,  de  suéter y  jean y zapatos  deportivos por  lo  que muchos  no  van a creer  que somos  Pimienta…Pero lo  somos, el  hábito  no  hace  al  monje…
Los  Pimienta los  hay  en  todos los climas,  fríos y  soleados y  son  un milagro de  la aparición en  regiones inesperadas. Usted  sale  a  la  calle y  antes de que caigan las primeras sombras del  día,  seguro se encuentra con  un  Pimienta. Somos  globales.  En México, bajo  la  forma  de Pimientas propiamente  dichos, con  sus variantes de  Pimiento  y Pimentel (estos pican  un  poco menos), los  hay debajo  de  las  piedras.  Y  es  el  dato  más  curioso de ellos que en  el  estado  de  Jalisco  hay un  curso escolar de  puros Pimienta aguardando  el  i9nicio a clases…Allí  el  profesor hace  un  solo llamado a  lista y  un  coro responde: ¡Presentes!

Hay Pimientas pa’ tirá  pa’ arriba.  En  Colombia,  mal  contados,  se calculan más  de  10.500;  Estados  Unidos,  Venezuela,  Chile, Perú,  Canadá, Bélgica,  Cuba… cuentan Pimientas por  momtones…Por  ahí  me escribió  un  Pimienta que  está  en Mongolia…Y  así  en  Alemania, en Inglaterra,  en  Andorra  y  pare  de contar; sitios donde las gentes se los gozan  porque les  parece un  apellido excéntrico  y  poco creíble…

Hay, Pimientas “trifulqueros”, líderes,  buenos,  buenísimos, “buenosmalos”,  “malosbuenos”, “pimientas y  pimienticas”, regulares tirando  a buenos… como  el  mundo  mismo,  pero  sepan  una  cosa: todos nos complacemos  en  querer  ser buenas  gentes y  esto  es  bueno  ocurra en  un mundo formado por  tanta bestia  humana…

A  los Pimienta no nos  interesa que otros  hagan gracias con  nuestro  apellido…es  para  nosotros,  el  más  mal  gastado chiste…

Una vez  le  di  mi  apellido a un  funcionario  que  me atendía y  me  pasó  esto.

-Soy Pimienta,  señor.
-¿¡Me está mamando gallo!?-  me respondió.
-Señor,  soy Pimienta.
-¡No  le  creo! ¡Esfúmese! ¡Y vaya a joder  a otra parte-  fueron  sus  gritos  poco  amigables.

…Y,  sí,  me esfumé.  No  gusta  la  pelea…Y  esa vez  me  jodió  el  apellido…

En  ocasiones me  pregunto por  qué soy  Pimienta y  no  Rodríguez o  Martínez o González y  entro  en  una profunda melancolía. Me perpetuaron  con  un  apellido-apodo  o  con  apodo-apellido…Pero hay algo  bueno  en  todo esto…No  joda,  nadie olvida a un  Pimienta.  La  ley  de  la  relación lo  encaja perfectamente en  la lista de mercado y  en  las  labores  culinarias de  la  cocina…

Hay muchas  versiones de Pimientas: altos,  bajitos, morenos, blancos,  rubios,  de  ojos claros (ojos  rayaos  decía  mi  abuelo), feos,  simpáticos…Usted los  ve por  vez primera y,  con  seguridad,  sin mayor  esfuerzo, les  identifica por  segunda ocasión…Los  hay  habladores o  casi mudos; de respuestas breves y  concisos o  parafraseadores dignos de escribir prólogos y  monólogos que recita de memoria (de  pronto  cantaleteros). Los  que van  al  grano,  se pasan  de sinceros pero  no  lo hacen  con  mala  intensión.

No  es  fácil  enfrentar a  un  Pimienta sin  que no  te  eche  un  cuento.  Tienen  fácil  memoria  para  ello.  Todo lo  recuerdan. Redimen   recuerdos y  los  relacionan descongelando el  tiempo: Con  algunos  Pimienta provoca cruzar  palabras. Bien vale  la  pena gastarles dos horas de charla con un… “Espérate,  ahora  te  vas”…

Los Pimienta, a veces saludamos  sin  palabras (  me  pasa a mí), no  lo  tome como un  acto de mala  conducta o  de  mala  educación: aclaro, vemos  en la presencia un  hecho  más vivo que  en  la palabra…

En  cuanto  a  que soy  de los Pimienta habladores, recuerdo  que una  vez, cierto  amigo me  dijo: “Tú tienes  la  memoria  en  los labios”…A  tiempo  que otro  alguien que  no  creyó que yo soy  de  apellido Pimienta,  averiguó  en el  barrio y  comprobándolo,  me  dijo una  tarde:
-Usted por  qué no se  cambia  ese  apellido.
-Nunca. Jamás- le respondí- dejaría  de ser  una estrella  del  cine.  Estoy  próximo a  hacer  el  papel de  un  guillotinador en  una película  francesa.

El  tipo me  miró con  una  ráfaga  de  miedo y  dejó  de  joder.

Los Pimienta no  nos  fijamos  mucho en  la  mujer  que  nos  gusta ( hablo  por  mí), soy  de  los que la ve atractiva  y  hermosa usando  ropa  ajada porque  no  le  gusta planchar, llevando  un  vestido de sastre pasado  de  moda y de  piernas  también  pasadas de  moda (flacas),  para  que  nadie  me  la mire;  con medias escolares rosadas y  tacones de fina  punta.  Así  la  invito a un  café y  sé  que quienes  la  ven le  buscan  un  parecido con  alguien. Pienso  que están viendo  una pesadilla. Me  gustan las  bellezas desconcertantes que  ven  en  el  pelo  teñido de  color  remolacha,  una  opción exagerada. Lo que me  interesa  es  que,  de  la mano,  camine a mi  lado…

Cuando por  la  calle algún  amigo  a gritos me invoca así  por el  nombre:
-¡Walter! ¡Walter! ¡ Hey…Walter!... a propósito  no  le  hago  caso…Busco  que  me llame  por  Pimienta y, entonces,  así  le  contesto:
-Ahora Pimienta está ocupado. Llama  mejor  a  Walter y  hazlo  rápido porque  cuando  se desocupe Pimienta,  el que te puede atender   de pronto  es Walter.

…Si  me  leyeron gracias. Les dije de nosotros los Pimienta,  algo que no  les  concierne…Y,  en  la  próxima, no  lo  dude ni  le estoy  mamando  gallo…Soy  un  Pimienta…

Walter Pimienta. 

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