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-Molinos de papel-“LA CORTE” | | Cuentos y relatos globales. 13.06.21 | | Solo una cosa es mejor que hacer nuevas amistades, conservar las viejas…(Car Alcántar).Escribe; Walter Pimienta.- La corte” se reunía en la esquina de la casa del viejo Eulogio de 4:00 a 5:30 de la tarde, ni antes ni después. Iban llegando uno por uno. Habían recogido suficientes temas durante el día y tendrían, como de costumbre, mucho, pero mucho de qué hablar; hasta que el hambre les apretara y así, tal que vinieron se marchaban a sus casas en busca de algo que cenar. Este era, de lunes a viernes, el destino vespertino de Carlos Arturo, Ildefonso, Armando, Simón, Cristóbal, Modesto Hernández, Anastasio y Casimiro. Siempre tenían un asunto importante que conversar. Cruzaban la calle, se sentaban en el sardinel y el mundo les pertenecía. Nunca la reunión de “la corte” se hacía con solo dos de sus miembros. El primero en llegar se daba su tiempo y, al rato, se presentaban “los faltantes magistrados”. Mentalmente se escrutaban y comprobando el cuórum, de soslayo y con lentitud desgranaban el primer motivo: el del tiempo y las lluvias; y con voz sufriente, los que eran campesinos, se referían a sus maticas de maíz recién nacidas siendo pasto de los voraces gusanos. En tanto Modesto, desde la comodidad de su adecuada sentada, se volvía a amarrar los cantos de sus abarcas de cuero haciéndoles un nudo perpetuo que le salía de la memoria. | …Igual, de soslayo, hablaban de la pelaita de la vecindad que se pintaba los labios y los cachetes y que le despuntaban los senos como un par de picos de paloma y empezaba a verse “piernona y rigente” pues, según Carlos Arturo, “Ya había matado la choncha”.
-Ya aguanta piropos- dijo armando. -Ha dejado de ir a la escuela y a la liturgia de los domingos- Manifestó Simón y agregó- se le hacen unos hoyuelos en las mejillas cuando se ríe. -Ahorita le ponen tacones- opinó Modesto. Los “jurisconsultos”, sin Dios y sin Padre Santo en sus hablados, recorrían el pueblo calle arriba y calle abajo atravesando “tesis”.
-Hugo compró otro camión- dijo Casimiro.- -Se hará rico- apuntó Ildefonso. -Bastante carbón que ha vendido en la vida- manifestó Anastasio. -El tipo progresa. Ya tiene dos buses- afirmó Cristóbal.
…En tanto Carlos Arturo, como ajeno al tema, pensaba en lo del primer piropo que le diría a la de los senos como dos piquitos de paloma que se le asomaban, en la ocasión en que se la encontrara por la calle.
-Hay que declarar renta- dijo Casimiro- el gobierno dio la orden. -Qué puedo declarar yo. La fecha de mi nacimiento, que soy un ciudadano de bien, que pago impuestos, que no me gusta ir a misa y que a las tres de la tarde me tomo un tinto-sostuvo Armando.
“El magistrado Casimiro”, iba a explicarle el por qué tocaba declarar renta, pero Modesto se le atravesó diciendo:
-¿Y será que los ladrones declaran renta?
-Justicias e injusticias, siempre ha habido- le contestó Cristóbal.
Los de “la corte”, estaban enterados de todo y más y más argumentos corrían de boca en boca y de calle en calle.
-Ayer se formó una pelotera en “Puntabrava”. La gente corría. Ahí no más se oía “el mamita mía” y no apareció un policía ni pa’ remedio- aseguró Ildefonso.
- El alcalde no coge preso a nadie. Anda es vestido de paño y corbata y con zapatos de charol y reloj de leontina al bolsillo. Con un pañuelo oloroso a María Farina y enloquecido por los liberales- se desahogó Anastasio.
Carlos Arturo tenía el alma en otro lugar: en la pelaita de tobillos y pantorrilla redonda. Para entonces, los de la cofradía de la esquina de la casa del viejo Eulogio que se reunían de 4:00 a 5:30 de la tarde, frisaban algunos los 50 y otros los 60s. Todos eran buenos amigos y buenos vecinos entre sí…
De pronto, el tiempo que en todos los relojes del mundo acelera, a los de “la corte”, les hace una tarde llegar a la familiar reunión en bastones y con el interrogante de: ¿Cuántos años tienes tú? Que nunca antes se habían hecho y cuya respuesta en silencio se les iba en meros cálculos.
Para ese tiempo también, Casimiro se sabía de memoria lo que informaban los periódicos del mundo entero: el de ayer y el de mañana…En tanto a Carlos Arturo, dos semanas atrás, pasando por los lados del parque, tuvo la feliz ocasión de encontrarse con la que ya no tenía los senos como dos piquitos de paloma, sino que cargaba dos jugosos melones en su pecho…Y acontece que se acordó del piropo, pero se le trabó la lengua y, siendo así, apenado, palpitándole el corazón como estudiante en examen final, bajando la cabeza, se perdió por un laberinto de calles dando pasos de pena y de huida…Dicen que a las dos cuadras, hablando solo, iba diciendo: “Adiós morena, labios de coral, tu boca me está guardando la miel del mejor panal”… Llevando consigo la angustia de no saber para dónde iba.
Hoy pasé por la esquina de la casa del viejo Eulogio y todo es olvido…
Walter Pimienta
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