Escribe; Walter Pimienta.- Empiece por pulsar este https://youtu.be/6wLti06X_BcURL en YouTube, “Balada para Adelina”- Richard Clayderman. Con este tema musical de fondo, allá por los años sesenta, en la Emisora “Ondas del Caribe”, de 6:00 a 6:30 de la tarde, de lunes a viernes, iniciaba y terminaba el recordado padre José Antonio Wilches Barraza, su escuchadísimo programa “Medita y Reflexiona”…Y, de inmediato, el pueblo, desde la primera hasta la última calle, parecía un solo radio encendido a todo volumen…La gente lo sentía como algo propio y necesario… El padre Wilches decía las cosas como son… al pan, pan y al vino, vino…Mezclaba cada palabra exacta con letras de un alfabeto que le salían del fondo del alma…Palabras de uso común que todos le entendían. A razón de todo esto, el diccionario religioso del padre Wilches, con su tema musical de fondo, eran un código y un referente buscando hacer de los hombres y mujeres que le escuchaban, modelos del bien… |
 Nos llegó la idea y la buena costumbre de escuchar al padre Wilches, a instancias de la muy católica y devota vecina doña Lilia Padilla, quien en sus buenos oficios, por recomendación de la curia y del entonces párroco local, el padre Robles, vio en el programa radial un complaciente “vehículo” de gran utilidad para la firme cimentación de las cosas de la fe…
En mi casa no faltaba a tal hora, la voz del padre Wilches…Era clara, recargada de un matiz misericordioso y benévolo…todo dicho en el más entendible de los castellanos…
La razón de ser de muchas cosas, a temprana edad, las entendí entonces escuchando al padre Wilches y sus profundas reflexiones… Sin necesidad de recurrir a la “amenaza del castigo de Dios”…
Le preocupaba al padre Wilches que los hogares funcionaran y que no anduviesen a media marcha (… “y que cuando a estos se les acabara la batería, continuaran a gasolina”… decía).
El padre Wilches metía en la canasta de sus comentarios todos los temas humanos posibles… Diciendo que a quienes les escuchaban les hacían descuentos en sus declaraciones de rentas…mientras al gobierno no se le ocurriera otra cosa…En tanto el padre Robles, entusiasta escucha, ofertaba por adelantado el perdón de dos pecados veniales a quienesse confesaban siempre y cuando escucharan al clérigo en mención…Claro, en la ganga no entraban los pecados de mayor marca…Pues los pecados inconfesos jamás han tenido subsidio en ninguna parte del mundo…Y cómo estimuló aquello a la feligresía local… La iglesia, después de los pasillos de Garzón y Collazos que los sábados por la mañana el cura nos hacía escuchar por los altoparlantes del templo, se le llenaba…Y toca decir que, en verdad, los matrimonios recargaban baterías en la fe y el perdón…
En aquel tiempo, sin pico y placa para burros, hasta los campesinos, a eso de la hora antes señalada, llegaban de sus parcelas y labores prestos a escuchar en sus casas, al sorbo de un tinto caliente y en los viejos radios philips que tenían, al padre Wilches…Y allí, en “Ondas del Caribe” se quedaban estacionados en la útil meditación de las cosas…Le entendían el idioma en que las decía y con cada una de estas cosas por el cura dichas, parecían comprometerse… Razón por la cual, cuando el sacerdote agradeciendo la sintonía, antes de irse, decía tétricamente estas palabras de miedo y recogimiento: “…Medita y reflexiona…Has pensado a dónde irá tu alma si mueres esta noche”…Mi mamá, dándole una señalante mirada de duda a mi papá por sus andanzas, aprovechaba y así le reafirmaba lo anterior: “Oye Segundo…oye… oye lo que dijo Wilches”
Por aquellos días, Wilches decía a todos sus oyentes que salvarían sus almas en el orden beneficioso de cumplir los diez mandamientos y todo quedaba explicado… lo que no sé es si sus radio oyentes lo hacían… Qué tiempos…Qué tiempos…
Si quiere recrear la lectura con el tema alusivo, pulse…https://youtu.be/6wLti06X_Bc |