
Ante una carga de trabajo excesiva de los docentes interinos en Asturias es evidente que se comprueba la imposibilidad de conciliación entre la vida laboral, la adecuada preparación de la oposición y la vida privada con el derecho al descanso diario. Los profesores interinos no son robots o cerebros electrónicos para tener que soportar esta situación estresante porque así lo decidan las autoridades de esta Comunidad Autónoma. Por tanto, es absolutamente necesario que la oposición en Asturias sea aplazada. Es imprescindible.
No se puede pretender que los interinos no duerman para poder tener tiempo para estudiar de verdad bastantes horas cada día y que además preparen e impartan las clases, corrijan multitud de exámenes, celebren reuniones de equipos educativos y sesiones de evaluación, y atiendan los servicios telemáticos y las clases online y otras múltiples tareas en los centros educativos.
Con la pandemia el trabajo se ha duplicado o triplicado por razones que no hace falta explicar. No se puede exigir un esfuerzo sobrehumano a los interinos para que estudien sin tener tiempo, porque atienden perfectamente todas sus obligaciones como docentes comprometidos con una enseñanza de calidad. Es el círculo cuadrado, si se considera que esto es lógico y justo.