logo

Tu diario. Libertad de expresion

Buscador de alhaurin.com Telf. de interés Normas de alhaurin.com Hemeroteca Todas las carpetas de alhaurin.com
-MOLINO DE PAPEL-
Emma (la mujer del mar en los  ojos)
Cuentos y relatos globales. 11.04.21 
…y de pronto, encuentras unos ojos de los cuales no quieres irte más
Escribe; Walter Pimienta.-
Emma tenía el mar en los ojos, dos azules gotas frescas  puras y  confundidas en el frondoso y extraño espejismo de su pelo rubio crespo…Allí, en los ojos de Emma, el amor con ansias de pájaro, anidó tranquilo y sin alas para no irse jamás…
Cuando Emma, la mujer del mar en los ojos,  haciendo parte del paisaje urbano, con el ritmo acompasado y  la  influencia de sus duras nalgas de mujer-mujer caminaba por las calles del  pueblo en medio de la conjetura de cada persona, hurtando piropos, hacía que la aldea toda reviviera en la somnolencia y el sopor de la una de la tarde sin que faltaran aquellos vagos que, viéndola pasar airosa, soñaran con lo  sublime de un idilio  posible…
Emma, la  mujer del mar en los ojos, nacida para caer en  gracia a los  hombres-hombres que  en aquel tiempo enamoraban a las mujeres con la parábola del grano sembrado y las cosechas de sus cultivos, y que en lugar de fragantes rosas de jardín le regalaban espigas de amor y a manos llenas mazorcas, yucas, patillas y melones… pequeñas cosas del querer que hacen grande ese mismo canto con canciones de dicha en el aire embalsamante de la flor del guamacho,  para ello nacida fue y tuvo de suyo el estipendio piadoso  de un  libre lecho  de amor aguardando silencios, cruz hecha de espina que traspasara corazones…
“Adiós Mona, tienes de la paloma guarumera el  caminar suave y pacito y, en mi amoroso corazón, ganado un rinconcito”…le  dijo alguna vez un campesino montado en  su burro rumbo al monte y ella, ella sonrió…y, por  aquello de paloma, haciéndose con alas,  sin dejar de sonreír, igual que la guarumera de alguna canción,  en vuelo por  la calle cruzó evitando ser cazada…
En una apartada calle empinada del pueblo, polvorienta en verano y con ausencia de edificios altos y de palacetes pertenecientes al urbanismo del desconcierto, vivía Emma, Emma, la mujer del mar en los  ojos…Y allí, un día,  para el  recuerdo perdurable de los hombres de esquina que al sol de la tarde, con voces de humo, hablaban de la vida, de la muerte y del amor,   viva en las ardorosas palabras de fuego  conque llora el  corazón, Emma, la mujer  del mar  en los  ojos, murió…Mientras otros, diciendo igual,   al volver de los montes en sus burros,  en  viaje mental la resucitaban como cuando le  llevaban una fineza por  regalo y,  en el  asomo de una lágrima con ella para  siempre se quedaron  en  la  reminiscencia de una tristeza y en la memoria de aquellos  octubres fríos cuando Emma, la mujer del mar en los ojos, abrigo samaritano y  entrañable calor de hogar  y hasta un café caliente les dio en su casa…  

Emma, la mujer del mar en los  ojos, jubilada de  bailes de salones y encendidas cumbiambas, encerrado en  su  puño,  tenía un nombre de hombre: se llamaba recuerdo y se llamaba olvido y se llamaba tristeza y se llamaba alegría y era de ella…y era muy suyo,  tan  suyo que siempre lo esperaba en las tardes  encendidas de arreboles con la sonrisa de su ventana abierta…Y fue aquel, un amor desesperado que no tuvo mañana y que, un domingo de enero,  murió con el alba en el  último adiós cuando él, después de darle un beso,  tras el sueño del  oro blanco, del  pueblo se fue  para  El Valle y no vino  más…

A veces,  Emma, la mujer  del mar en los  ojos, del escaso jardín de su vivienda, arrancaba una roja cayena florecida y se la ponía en el pelo porque, allá, allá en el fondo de su alma, cuando fue inocente, hubo también una niña saltadora de la cuerda y  caminadora de zancos que se amarró unos lacitos rosados en las trenzas jugando sola  a ser mujer, ensayando en el espejo el encanto de  su gesto y el  asombro de su cuerpo formándosele por dentro sin  saberlo…

A la casa de Emma, la mujer del mar en los ojos, en  decorosa y digna visita de amigo cercano, iban los hombres de manos duras y  callosas y de muchos soles en la piel  y que  trayendo en el  rostro la  felicidad de un niño enamorado,  dueños de un verbo simple, le decían: “No hay nada más difícil que  vivir  sin  ti”… a la lisonja, ella, sonriente, así les  respondía: “Sí, como no,  ya te creo…lluvia de verano”.

Ahora recorro la calle  de  Emma, la  mujer del  mar  en  los  ojos,  y, claro, ya  ella  no  está… Ni están los  hombres que,  con  el  cansancio en  las  espaldas y  la  melancolía  en  la  voz,  el  día  de  su partida, vencidos  por  el  tiempo,  por  ella dejaron correr una lágrima que escapó del recuerdo bajo  una débil  sonrisa  de  enamorados…Lagrimas de  viudos…porque  la  vida es  un  soplo…la  vida es un  llanto…La  vida  es  un  lamento…

Alguna tarde crucé  la esquina de  la  calle donde  vía  Emma, la  mujer  del mar  en  los  ojos, y  de allí  me  llevé el  paisaje  de  aquellos inviernos de barro  mojado…Y, en mi  andar  de pie inseguro , seguí  unas  huellas que  me llevaron  a su  casa  contagiada  de  quebranto,  me  conturbé… y vi  su  ausencia hundida en el  mar de sus  ojos…
Esta noticia ha recibido 1371 visitas       Enviar esta noticia



<-Volver

Artículos de opinión y colaboraciones:
Animamos a los alhaurinos a expresar sus opiniones en este periódico digital. Alhaurin.com no se responsabiliza del contenido o datos de dichas colaboraciones. Todo escrito debe traer necesariamente, incluso si quien escribe es un colectivo: Nombre, apellidos y un teléfono de contacto del autor. Envíe su artículo o carta a: redaccion@alhaurin.com
Alhaurin.com Periódico Independiente - Alhaurín de la Torre - Málaga. Dep. Legal: MA-1.023-2000. Andalucía Comunidad Cultural S.L.
Servidor de Internet. Director: Alejandro Ortega Navarro. Fundador: Federico Ortega. 678 813 376

Webs que alojamos:

15960753
visitas desde nov. 1998