|
-Molino de papel-
La escuelita de "Ladronera" | | Cuentos y relatos globales. 14.03.21 | | *El hijo del ladrón acaba fácilmente por hacerse ladrón; el lobezno siente el instinto del lobo. (Magnus G. Lichtwer)Escribe; Walter Pimienta.- En “Ladronera”, los niños de la escuela aprende a leer y a escribir según el nombre de los ladrones del pueblo. Nada de sustantivos (ala, mamá, papá, iglesia, nene, rosa, burro, vaca, mula, casa), no, nada de eso. Los maestros y maestras, para esto, han ideado este moderno sistema porque así sus estudiantes contextualizan para siempre lo que viven y saben. Leyendas como estas, escritas con tiza se ven en los tableros y en los cuadernos de los pequeños a la hora de los ejercicios: “Meñique” (porque a este ladrón le falta ese dedo), le robó un burro prieto a Fito”. “La Perla, es ladrona de gallinas”. “A José, “Perroflauta”, le robó una camisa”. “El Lagarto” roba yucas en la finca de Juan de Dios”. “Es Lucifer, el ladrón más peligroso de Ladronera”. “Los hijos de Pillín son ladrones como él”…Y pare de contar…Ah, en sus libretas los niños y niñas los dibujan. Ellos no hacen montañas, ni ríos ni vacas ni barcos, ni paisajes. Dibujan a “Cocones”, otro ladrón; a “Vacameona”, a “Ratagorda”; a “Cara e’ muerto”; a “María la mocha”. Ese es el mundo en que viven y ese es el mundo que dan a conocer. O, mejor, esos son sus ladrones, esos son sus referentes. A ellos remiten todo su saber. | En matemáticas, por ejemplo, pasa lo mismo. Los problemas de suma y de restas dicen cosas así: “Ana tenía veinte gallinas y su marido, “Pechogrande”, le trajo rabadas cinco más. ¿Cuántas tiene ahora Ana, la mujer de “Pechogrande”?... …O este: “Si en la tienda de Josefa, esta tenía treinta huevos criollos y “el Gatopardo” le robó doce, ¿cuántos huevos criollos le quedan a la pobre Josefa? Como ya se sabe, en “Ladronera”, el significado de todo es el robo. Por eso ocurre esto. Aquí se valora al ladrón y al robo. No hay de otra…Es cuestión de significado, de cultura, de costumbre y de ley de fuerza… En “Ladronera”, el valor del robo es ciencia, es arte, es alegría. Se admira al ladrón que más se afina en ello y se conjetura de unos y otros a cual más y según su fama. La circunstancia idiomática, por este hecho, es única en “ladronera y no cae en abstraccionismos. Está dotada de nombres, de apodos, de alias… Lo que se vive, se lee y se escribe en la escuela, y se sabe, se conoce; no se duda. Ahí están los nombres, los sobrenombres: “Care e’momia”, está pensando en robar a un banco”. “El Cejota” roba a los mismos ladrones”. “Tetaloca”, el monaguillo, le roba las limosnas de la misa al cura”. Es gracioso el deletreo que los niños de kínder hacen de sus textos: “Pá-pa-jaro lo-loco, ro-ro-ba- pa-pan”… (“Pájaro loco, roba pan”)… Nada como los nombres de los ladrones de “Ladronera” para enseñar en la escuela. -A ver Pedrito, ve al tablero y con “m” de “Mamotreto” (este es el más viejo ladrón de “Ladronera”), escribe: (“Ma-rí-a me ro-bó un lá-piz”…(María me robó un lápiz) Le pregunté a la profesora qué tipo de escritura y de lectura era este y me dijo: -Es escritura y lectura de equivalencia. La cosa representa algo. Esto se les queda en la memoria. Aquí enseña el mundo. La vida, el quehacer o mal hacer… …Y escuchando aquello, me quedé perplejo. Definitivo…Esa media mañana, interesado en conocer esta singular historia, me quedé observando el bullicioso recreo de los niños y niñas de la escuelita de Ladronera y, estos y estas, corriendo para allá y para acá, entre ellos, no juegan a los ladrones y los policías si no a los ladrones con los ladrones…
|
|
| | <-Volver |
|
|