
Indudablemente, la perseverancia y la tenacidad son cualidades que hacen posible la consecución de los objetivos de las personas en el mundo real. Y esto mismo se aplica también en la enseñanza o en los procesos de formación.
El buen comportamiento es algo exigido a todos los ciudadanos y también a los alumnos y es algo obligatorio, por tanto, no es opcional. Los profesores son autoridad pública y se entiende que lo sean, por numerosas razones que son fácilmente entendibles. Vivimos en una época en que se ha perdido, en parte, el principio de respeto. Y esto se nota en la sociedad y lo reconocen los expertos en estas cuestiones.
Es indiscutible que las sanciones por las malas conductas deben de ser proporcionadas pero duras, si es necesario, para lograr el efecto deseado que es mejorar la convivencia y las actitudes, en los casos en que sea absolutamente indispensable.
Ciertamente, la cultura del esfuerzo está presente en las leyes educativas y es imprescindible para que en la Enseñanza Media los estudiantes se formen adecuadamente. Existe un nivel de conocimientos que tienen que alcanzar los adolescentes y esto es algo que no puede quedar en un segundo término.