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El Barullo | | Carlos Carmona Sanchez. 27.02.21 | | Vivimos una actualidad extraña, como si hubiéramos heredado un barullo y no sabemos cómo salir de él. Para los medios de comunicación es un chollo, no he visto nunca más tertuliano opinando sobre la vida ajena, además se da la curiosidad de cuanto menos tienen que decir más gritan. Por un lado la pandemia, que creen los que dirigen el asunto, que la solución está en declararse una guerra política para lograr que el virus elija bando. La segunda oleada ha hecho su otoño, mientras la tercera ola se está llevando por delante todo lo que puede y la OMS advierte que si no andamos listos puede haber más. Mientras tanto, la oposición de este país juega a buenos y malos oscureciendo con ellos algunas cosas y no aclarando otras. Todo el mundo anda aterrorizado ante la posibilidad de que la pandemia termine por alterar definitivamente la economía ya que, la base del sistema es el crecimiento económico endeudándose a costa de un futuro que quizás no pueda darnos lo que pedimos, sobre todo por la falta de inversión en investigación.
| En definitiva, los populares y populistas se rebelan contra el gobierno pero todos somos pueblo, al menos, así lo entiende el virus que no deja de frotarse las manos pensando en el banquete que se está dando, aunque cada vez se acerque más al postre. Por eso, es importante que el presidente y aquellos presidentes y presidentas de las comunidades autónomas recuperen el hilo de su propia madeja. La historia no siempre acierta, pero ayuda a comprender qué nos ocurre en la actualidad. En la pandemia de gripe de 1918, hubo tres oleadas, desembocaron en los locos años veinte, la pregunta es: - ¿no son ya demasiadas demostraciones de locura? Habrá que comprobar si estamos ante el abismo y nos empeñamos en dar un paso al frente. La antigua pandemia dejó entre 50 y 100 millones de muertos. La verdad es que hoy tenemos más recursos y afortunadamente son menores las tragedias derivadas de la enfermedad, aunque no por ello menos dolorosa. La historia cuenta que sin vacunas después de la tercera ola murieron algunos más, nada que ver con lo anterior. En fin, el barullo sigue, esperemos que sea lo más breve posible y volvamos a pisar las calles sin desconfiar de la proximidad del prójimo. En cuanto a la economía, no hay que preguntar quién va a pagar el desastre, como siempre, pagarán justos por pecadores.
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