
Ayer leíamos con estupor que la Consejería de Educación ha firmado con Vox un compromiso para acabar en el próximo trimestre con el derecho a la educación del alumnado y con la libertad de enseñanza del profesorado.
Los niños y niñas son sujetos de derecho independientemente de la familia en la que nazcan y, como tales, tienen derechos y obligaciones más allá de las creencias de sus madres y padres.
Pero la ultraderecha española no lo cree así. Piensan que sus hijos e hijas son de su propiedad y les niegan lo que por ley les pertenece: el derecho a la educación.
La firma de este acuerdo es por tanto un ataque frontal a la democracia y a la libertad. Pretenden forzarnos al profesorado y al conjunto de la sociedad para que ellos puedan educar a sus hijos e hijas en la xenofobia, en la transfobia, en la homofobia, en el machismo y en el racismo. Pero sus hijos e hijas tienen derecho a ser educados en la igualdad, en la tolerancia, en la democracia y en la libertad a pesar de la familia en la que les haya tocado nacer.