
La lucha contra el coronavirus va ser más poderosa y eficaz, ya que han llegado las vacunas. De poco sirve que un porcentaje reducido de la población se la ponga. Seguirá habiendo muchos contagios. Si la mitad de la población no se vacuna estaremos haciendo las cosas a medias.
En el Reino Unido ya han empezado la campaña de vacunación esta semana con las personas mayores y de riesgo y es algo que llevará unos meses. El resto de personas que son decenas de millones tendrán que esperar y se supone que a lo largo del año 2021 se les administren las dos dosis de la vacuna o incluso durante 2022.
Los que en España o en otros países de Europa o del resto del mundo tienen miedo a vacunarse no se dan cuenta de que es el mejor remedio para poner contra la pared al covid-19. Si queremos cambiar y volver a la vida normal de antes del inicio de la pandemia no queda otra solución que una vacunación masiva. Lo demás es poner parches que, en realidad, sirven de poco.
Pensar en esperar a que se la pongan los demás a ver qué pasa es una actitud nada solidaria e irracional. Ya que las pruebas realizadas con las vacunas aprobadas, con decenas de miles de voluntarios acreditan sobradamente su eficacia y seguridad. A corto y medio plazo no causan graves problemas de salud. Si hay leves efectos secundarios, en algunos casos, no suponen una razón para no ponérselas desde un planteamiento lógico.
Los potenciales efectos negativos a largo plazo de las vacunas son simples suposiciones o hipótesis. No sabemos lo que pasará dentro de diez o veinte años, pero es pensable que no provocarán ningún tipo de cáncer, por ejemplo