La Iglesia de Roma hace hoy beatos a 498 de los aproximadamente 10.000 religiosos y religiosas asesinados en la guerra civil española. Con ello, la iglesia, que estuvo desde un principio en el bando rebelde, contra la legitimidad democrática de la II República, pone en evidencia su deseo de no olvidar a los suyos, los que murieron defendiendo sus ideas y su credo, los que fueron muertos por los republicanos, en muchos casos de forma sádica e inhumana. Hasta ahí, nada que objetar, que los hagan beatos, santos o mártires, que los recuerden y evoquen, que les recen misas y rosarios. Es su religión y los demás nada tendríamos que decir a esta exaltación religioso-patriótica, si no fuera por la doble vara de medir con que está actuando esta iglesia montaraz, jaleada por sus acólitos.
|
Según los obispos y muchos de la derechona, este acto de beatificación no va contra nadie, no abre heridas, es sólo un recuerdo de paz apartidista. Pero amigo, desenterrar a los muertos de las cunetas, proporcionarles una sepultura digna, reparar el honor de los que siguieron la legalidad en aquella época, eso no, de ninguna manera, eso es visctimismo, es azuzar nuevos fantasmas, desenterrar odios. Apoyar la ley de la Memoria Histórica, hasta ahí podíamos llegar, eso es enfrentar las dos españas. Han pasado 70 años y esa media España sigue donde estaba. Lo suyo es lo primero y lo único, España les importa en la medida que las circunstancias se amolden a sus deseos. Si no es así, ni España ni nada, que se sigan pudriendo en las cunetas y en las fosas comunes y los 489 beatos, a los altares.Y hay más, de los curas y religiosos nacionalistas vascos asesinados por el franquismo, nada. Esos no son de los suyos, que se pudran también en la cuneta de la historia.
Aunque afortunadamente no todos los católicos comulgan con estas ideas. Son muchos, cristianos de base en su mayoría, los que estos días han alzado su voz para decir que no, que aquí no hay muertos de primera y de segunda, que todos los asesindos, de los dos bandos, fueron víctimas del enfrentameitno entre las dos Españas y que "nunca más". Y ese espítitu de cofraternización y acercamiento es el que debe presidir el acto del próximo 31, miércoles, en el cementerio, en el homenaje que el pueblo de Alhaurín de la Torre dé a las víctimas de los dos bandos de aquella ignominiosa guerra que tuvimos los españoles. Mis felicitaciones por ese acto.
|