 Su tienda, “JUSTO AQUÍ”, era un pedazo del alma deJusto Yance. El otro pedazole pertenecía a “los todos junteros” …y a ambos, a él y a ellos, el coronavirus, se las arrancó de cuajo… -Las tiendas tienen alma, sabe- me dice- es mucho lo humanoque se vive en ellas…Uno poneen la pared el cuadritodel “HOY NO FIO, MAÑANA SÏ” pero viendo todos los días los mismos tristes caras, cualquiera se debilita. No hay vacuna para evitar el fiado”. Justo, mira lejos. -Baje la cortina hace dos días. Me hace falta la rutina diaria. Levanté con “JUSTO ES AQUÏ, amis tres hijos. Ahora los negocios son “que” virtuales…a las tiendassiempre les hará falta la presencia de la gente. Esto de vender y comprar los pobres, debeser siempre visible, palpable. No es que sea un viejo,y que esté contra la tecnología,tengo 65 años, pero quisellegar a losdías de mi vejez abriendo todos los días a JUSTO ES AQUÍ” …hasta el día en que la vejez de mi vejez, no me dejarahacerlo más. Mire la libreta de los fiaos, mírela…hasta gente muerta hay anotada ahí…El lunespasado murió Nicodemo Barraza… no me pregunte de qué…el coronavirus, el coronavirusque se lleva a los demayor edad…y cómo no haberle fiado si éramos tan amigos. La libreta, delos fiados de “JUSTO ES AQUÍ”, llena de númerosy números, tiene registrados 32 nombres. Ahora entiendo sus cosas del alma…su aguda tristezay la tristeza no tiene edad. En un cajón de la tienda, aúnquedan unos tomatespasados de maduro y unos plátanos y, en una vitrina semi vacía, algunas bolsas de “chitos”. La vista interior de “JUSTO ES AQUÏ”, es melancólica, parte endos el ánimo cualquiera. -A “JUSTO ES AQUÏ”- dice Yance, la mató otra infección viralpeor queel coronavirus- y sele quiebra la voz…Y razonando sobre el mismo tema, agrega: -Y esto es contagioso. El cachaco José, el de “LAS QUINCE LETRAS”, el de la otra calle, está a punto de cerrar. Ya vendió el enfriador.El coronavirus en las personas es visible, y el que sufrenlas tiendas de barrio pobre también. Se va acabandolentamente la yuca, la papa, el arroz, el aceite…y el fiado que no para porque el hambre no para.La gente fallecida por el coronavirus está en las estadísticas, pero las tiendas muertas no. Cuando usted vea en este tiempo unatiendacerra, es porque también ella o su dueño estánen confinamiento. Ninguna venta virtual nos devolverá el calor humano de pesar lacarne, el pollo; vender laleche y el pan y de encimar al buen cliente una manzana para la merienda escolar de su niña. Que el mundo se hizo global…qué va, las tiendas de barrio son otra cosa: el gajo de guineo colgando de la tiranta para que se madure; el verde y el rojo de los ajíes y tomates en su platón, los huevos de gallina, la mantequilla que se pasa de tiempo, los caramelos de los pelaos, el olor a lisa seca que salva el qué hago esta tarde de comía, el del queso escurriendo en su salmuera…y la sonrisa de la señora Leocadia con su buenos días Yance, y su filosofía del “no te preocupes, amigo, el sol brilla para todos”…pero al sol lo tapan algunas nubes. Todas las tardes, como si fuerauna novela, el presidente, conesto del coronavirus, por la televisión, habla maravillas inútiles …y no sabe que “JUSTO AQUÏ, cerró. Que se toque. Que se ponga enlos zapatos de uno. Debo amis proveedores y a los microempresarios les quitó la ayuda. Y luego vienen y les pidenel voto a los pendejos… La esencia de los barrios pobres son sus tiendas. La temperatura del mundo, se mide en las tiendasde barrio. Aquí lleganlos que no aparecen enel DANEy que el DANEno sabe cómo comen. Que no sabe cómo estamosvivos ycómo morimos”. Me quedé mudo. No sécómoel sol aún brilla sobre “Todos juntos”. Justo Yanceestá que llora. Sacó afueralo que lleva en el alma. Necesitaba hablar. Está sensible. En la cortina metálicade su tienda “JUSTO AQUÍ”, hayun cartel deletras grandes quemayúsculas, dice: “CERRADO POR TRISTEZA, ABATIMIENTO, DEPRESIÓN, DESILUSIÓN Y SOLEDAD”.
ESPECIAL PARA ALHAURIN DE LA TORRE La tienda de Justo Yance… CERRADA POR TRISTEZA, ABATIMIENTO, DEPRESIÓN, DESILUSIÓN Y SOLEDAD… *Cuando no hay ni sal, no hay vida…
|