
No me extraña que unos 160 juristas de toda España ya hayan pedido que se detenga la ley de la eutanasia. El derecho a la vida no es negociable ya que es básico y está reafirmado en la Constitución y en los Derechos Humanos. La protección de la vida hasta su final no es algo opcional es un deber y a la vez un derecho irrenunciable.
Como dice el profesor de Derecho Penal Bernal del Castillo «abre la puerta a un abuso del derecho, aprovechándose de una situación en que la persona está muy indefensa y manifiesta el deseo de terminar con la vida». Ciertamente, los cuidados paliativos en el caso de los enfermos terminales y el alivio del sufrimiento y el dolor es lo que corresponde y no la eliminación de la vida existente.
Es insostenible que se aplique la eugenesia. Lo que no puede ser es que se quiera prescindir de las vidas de los mayores y de los discapacitados siguiendo los pasos de la Alemania nazi y de lo que está ocurriendo en Holanda y en otros países.
Es evidente que considerar que lo mejor es que decidan terceras personas sobre la vida de seres humanos deja abiertos procedimientos que pueden llevar a una muerte no deseada antes de tiempo. Otra cuestión diferente es el encarnizamiento terapéutico.