
Tras un nacimiento insólito en una playa de Marbella, el Centro de Gestión del Medio Marino Andaluz del Estrecho cuida de medio centenar de crías de esta especie amenazada
Apenas tienen unos días de vida. Se dejan llevar, como si hicieran el muerto, en el estanque de agua donde viven de forma temporal, casi de 'okupa'. De pronto reviven y se ponen a patalear nerviosas con el cuello estirado para tomar un trago de aire y seguir dormitando. Son todas tortugas hermanas. Hijas de la misma tortuga madre que, un 6 de agosto de este verano, decidió enterrar sus huevos en una playa de Fuengirola.
La noche que rompieron el cascarón se festejó como un hito histórico por el 'ejército' que ha protegido, noche y día, esta puesta insólita -voluntarios, agentes de Medio Ambiente, Estación Biológica de Doñana, Bioparc, Asociación Hombre y Territorio, Aula del Mar, Asociación ProDunas. 112, Protección Civil, Policía Local y trabajadores de la propia Consejería de Desarrollo Sostenible-.