
Las discrepancias entre el gobierno de la Comunidad de Madrid y el poder central son muy ostensibles y no ayudan en nada en la lucha contra el coronavirus. La razón, a mi juicio, la tiene el ministro de Sanidad Illa.
Las evidencias y los resultados científicos son los que deben orientar las decisiones políticas para que disminuya la tasa de contagios o de positividad en Madrid y en otras zonas de España.
Ante una tasa de positividad del 22% deben de saltar todas las alarmas y debe confinarse, ya que no cabe duda de que existe una transmisión comunitaria. En Asturias, por ejemplo, es del orden del 2% y la situación está controlada.
Que desde algún sector del PSOE no se quiera confinar la capital del país es entendible, por el daño económico que supone. De todos modos, lo que no está de más es pensar que lo principal es evitar muertes y sufrimiento a miles o cientos de miles de personas en estos meses próximos.
Se puede sobrevivir con ayudas económicas del Estado y también con los ERTES, subsidios, salario social o con el ingreso mínimo vital. En cambio, la muerte por coronavirus no es reversible y no hay vuelta de hoja. Y no se puede jugar alegremente con las cifras de enfermos de coronavirus y con los más de 53.000 muertos.