El itinerario se cumplió al cien por cien a pesar de que dos días estuvieran pasadillos por agua, algo que no impidió a nuestras valientes mayores visitar todos los rincones.
El primer día visitaron Cullera, población que se sitúa al margen izquierdo del Júcar y en el que entre otros visitamos la Iglesia Parroquial de los Santos Juanes y el Mercado. Por la tarde nos trasladaríamos a Gandía, situada entre el mar y la montaña. Ciudad que consigue en el siglo XV el renombre de Villa Cortesana gracias a Juan de Borja y en la que por sus calles te impregnas de historia por su gran cantidad de monumentos en los que cabe destacar el Palacio Ducal.
Sería Denia el que ocupara el segundo día del viaje, situado en la parte norte de la provincia de Alicante y con un majestuoso castillo en el centro de la ciudad. En esta ocasión a nuestros mayores le volvieron muchos recuerdos de su infancia, visitando el Museo del Juguete.
Un día inolvidable sin duda, fue la visita a la Ciudad de las Artes y las Ciencias, en la que nuestros mayores disfrutaron del Oceanográfico y el Museo de las Ciencias Príncipe Felipe.
Comenzando por las Torres de los Serranos y acabando por la Plaza Redonda, sin olvidar la Catedral en la que destaca el retablo del altar mayor, el jueves resultó ser una visita, aunque mojada, incomparable por la gran belleza de Valencia y a la que todos desean volver. Visitando también esa tarde el Parque Natural de la Albufera de reconocido valor tanto en el ámbito nacional como internacional y en el que pudieron deleitarse del paisaje tradicional en el que inevitablemente todos recordaron Cañas y Barro.
Como colofón el último día se visitó Javea, Calpe y Altea, por esta última caminaron por un laberinto de calles empedradas que les llevó hasta su Iglesia, iglesia sorprendente por la belleza de sus imágenes.
Y como todo tiene su fin el sábado 20 de octubre regresaron con ese sabor de nostalgia y a su vez deseando llegar a nuestro pueblo. |