
El reciente libro de Daniel Innerarity, catedrático de Filosofía política en la Universidad del País Vasco, expone numerosas ideas para el desarrollo de unas técnicas de Gobierno a la altura del siglo XXI. Es un libro extenso de más de 400 páginas. La información y el conocimiento son la base de las buenas decisiones políticas.
El caso de Inglaterra es paradigmático, ya que en el caso del imperio británico en el siglo XIX, la gran cantidad de informes que llegaban a la metrópoli dieron lugar a la elaboración de mejores leyes que impulsaron la revolución industrial y potenciaron el crecimiento económico. Y esto es claramente extrapolable a la actualidad.
Innerarity es consciente de la necesidad de nuevos procedimientos políticos que comprendan la complejidad social y también la libertad individual. Por eso escribe que «Unos tienen excesiva confianza en la capacidad del Estado para intervenir desde fuera y otros confían demasiado en los comportamientos individuales y en la capacidad de autocorrección del sistema».
En este sentido, es indudable que la regulación o superación de los desajustes y problemas sociales, laborales y de otros tipos precisa de acciones que tengan en consideración todos los elementos que intervienen en las situaciones sociales.
Complejizar la democracia es lo mejor, porque eso mismo significa estudiar todas las posibilidades en relación con la toma de decisiones políticas en cualquier Estado o sociedad. Existen disfunciones sociales e injusticias.