A continuación expongo una respuesta buena para Jorge Albarrán Pérez y su diminuto entorno, porque son ellos los que deben reflexionar y lavar sus conciencias. Leed la reflexión que se deduce sintetizando el Teeteto de Platón y la concepción de la amistad de Aristóteles. Observo, en efecto, que si uno no se lleva bien consigo mismo, difícilmente podrá tener relaciones soportables con los otros. Si uno no es capaz de hablarse a sí mismo con sensatez, difícilmente podrá hablar limpiamente, sin estridencias, con los otros. |
En otras palabras, si uno se tortura a sí mismo, corre un grave peligro; más aún, basta que uno se amenace a sí mismo para situarse al borde del abismo, del delirio, de perder el equilibrio, la integridad, entre el sujeto y su yo. Así de filosófico, o sea, de exacto, se retrata , a un señor que le dice con el dedo levantado, es decir, crispado, a su imagen reflejada en un espejo, lo siguiente: "He enfrentado a la derecha con la izquierda, a unos ciudadanos con otros, a los trabajadores con sus jefes y a los trabajadores entre si y a los de aquí con los de allá... Y tú ándate con ojo." ¡Genial Sobre todo, si tenemos en cuenta que la persona descrita no es otro que un cargo público. El final de la frase es la apoteosis de la irracionalidad, del peor ataque que una persona puede hacerse a sí mismo... Quien destruye al interlocutor que uno lleva dentro, su eterno acompañante, a la vez destruye la capacidad de pensar, eso que los clásicos llamaban el dialogo callado del alma, el pensar.
Si la integridad moral, el pensar con la cabeza lo que se siente con el corazón, no es otra cosa que el diálogo silencioso, callado, que cada uno de nosotros mantiene a lo largo de la vida con su yo, entonces resulta de capital importancia, insisto, llevarse bien consigo mismo. Una persona enfrentada a sí mismo, incapaz de dialogar con su otro yo, siempre estará al borde del precipicio. Es una persona digna de lástima. Es un ser necesitado de ayuda. Pero, por desgracia, si ese hombre o mujer es un cargo público de un pueblo de 30.000 habitantes, de un Ayuntamiento al borde de la ruptura, más que cura necesitaría reclusión... Reclusión psiquiátrica para el retratado es la sugerencia moral. |