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Comunicado de Sociedad Civil Malagueña | | Sociedad Civil Malagueña. 10.08.20 | | Ante los acontecimientos que se están produciendo alrededor de la figura del Rey Juan Carlos, Sociedad Civil Malagueña quiere hacer público lo siguiente: 1) No podemos estar de acuerdo con el procedimiento seguido para materializar la salida del rey emérito de España. Nos parece indigna y humillante la forma en que se ha producido esta salida, a la que sin duda el rey se ha visto forzado. Después de varias semanas de escuchar desde las almenas del poder que el monarca ya no podía permanecer un minuto más en el solar patrio si se quería salvar la Monarquía, ahora lo que no se deja de oír incesantemente es que ha huido cobardemente para sortear la Justicia. 2) Los presuntos delitos en que haya incurrido Juan Carlos I tendrán que ser sometidos a los Tribunales mediante las secuencias que se establezcan: imputación, juicio y, si hubiere lugar, sentencia condenatoria; al igual que cualquier otro ciudadano al que se le reconoce la presunción de inocencia. Al no existir ninguna causa judicial abierta, forzar su salida de España -lo que sólo se puede entender como un exilio político en toda regla- nos parece un acto precipitado y desproporcionado.
| 3) El rey Felipe VI, que en sus seis años de reinado no ha dejado de dar muestras de cordura, firmeza y buen gobierno, creemos que en esta ocasión, obligado por las circunstancias, puede haberse equivocado. Con toda probabilidad, no ha podido soportar las presiones políticas y mediáticas que ha estado recibiendo y, después de haber dado muestras fehacientes, como todo el mundo sabe, de su rechazo a las prácticas de la vida privada y presuntas corrupciones de su padre, se ha sentido obligado a tomar una decisión que corre el riesgo de que pueda volverse contra él. 4) El legado político que ha dejado Juan Carlos es, históricamente considerado, muy notable. Conocida la negativa relación de fuerzas que sufría la izquierda antifranquista para lograr la llamada ruptura democrática con el Régimen de Franco (formación de una Asamblea Constituyente y convocatoria de Referéndum sobre el modelo de Estado), sólo la restauración de la institución monárquica hacía posible la salida de la Dictadura y la llegada de la Democracia, y el motor del cambio sólo podía ser quien habiendo sido ungido para dar continuidad al franquismo tenía, a su vez, la autoridad fáctica para enterrarlo y dar paso a un Estado democrático. Esta figura fue Juan Carlos y quienes ocultan todo esto -en estos momentos tan aciagos para él- cometen una grave injusticia histórica. 5) En los graves momentos de crisis económica, social, sanitaria y política por la que atraviesa nuestro país, poner en el orden del día el referéndum Monarquía-República nos parece un debate extemporáneo. En la geopolítica del mundo occidental una república democrática y una monarquía parlamentaria son ambas democráticamente equiparables. Nadie puede cuestionar que de las diez democracias más avanzadas del mundo, siete son monarquías. 6) Todo lo que está sucediendo no tendría que sorprender a ningún español medianamente informado. Estaba escrito en el ADN del gobierno de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias desde el minuto cero. Lo sorprendente es que no hubiera ocurrido tal cual como está ocurriendo. La responsabilidad de los socialistas no es pequeña: han abierto una crisis que ya no podrán controlar si no es haciendo saltar el gobierno de coalición que ellos irresponsablemente alumbraron. 7) Durante la mayoría de los años de reinado de Juan Carlos I, contando con un gran apoyo popular y rigiendo uno de los períodos económicamente más prósperos de nuestra historia, la alternativa republicana no la planteaba prácticamente nadie. Ahora surge con fuerza al rebufo de la presumible corrupción en la que haya incurrido el rey emérito, pero el pueblo español, que ha sido tan indulgente con esas prácticas -padecidas a lo largo de 40 años de democracia- y con los ilustres personajes y fuerzas políticas que las han protagonizado, no pueden ser ahora víctimas de la demagogia de quienes nos pueden llevar a una situación de no retorno, dinamitando la Carta Magna a través de cortacircuitos que no están previstos en su propio ordenamiento. La mayoría de los españoles tienen que ser conscientes- incluyendo a los que alberguen legítimamente sentimientos republicanos- que la caída de la Monarquía, en estos momentos, resucitaría nuestros viejos demonios y nos sumiría en un caos de consecuencias imprevisibles. Hace dos años fundamos Sociedad Civil Malagueña, entre otros motivos, porque la Constitución del 78 estaba en riesgo. Evidentemente no andábamos desencaminados.
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