En persona y de cerca sólo le he visto una vez, cuando nos presentaron en la comida con la que Federico nos obsequió a los más o menos habituales escribientes de estas páginas. Entonces dije de usted que su gesto y mirada eran amables, recibí esa primera impresión con la que los seres humanos nos reconocemos, y me pareció que era un buen hombre.Al día de hoy me lo sigue pareciendo, porque no son las ideologías las que definen a las personas, son las personas con sus actitudes, formas y modales las que se definen a sí mismas.
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Su amor por este rincón del universo y la necesidad de algo tangible me parecen muy respetables señor Acosta, pero hoy conocemos más cosas, sabemos la verdadera dimensión que ocupamos, que el mundo no es un lugar inacabable, ni tampoco lo son los recursos que contiene, que es un pequeño cuerpo con una delicada piel que nos protege de las hostiles radiaciones cósmicas a todos los que aquí habitamos. Hoy estamos más apretujados que nunca antes, lo estuvimos en la historia, nosotros estamos en este pequeño rincón, pero el resto del mundo ha quedado en la palma de nuestra mano hasta para ser destruido. Los países y los nacionalismos son sólo una verdad política, cómo lo son las fronteras de las que ni este planeta magnánimo, ni el resto de los seres vivos entiende.
Enarbolar una bandera para crear diferencias, separar y proclamar supuestas legitimidades, sigue pareciéndome una forma de maldad interesada, a pesar de su hermoso escrito. No importa si lo hace un nacionalista español, catalán, vasco o norcoreano, todos ellos están en definitiva buscando la confrontación y no la unión. No hay banderas más verdaderas ni legítimas, todas se utilizan para movilizar a un buen número de personas detrás de las mismas, dispuestas a luchar y matar a sus hermanos que les salen al encuentro detrás de otra bandera, de colores distintos, pero cargados con idénticas razones y soflamas. Quienes les azuzan, nunca estarán allí, ni se les caerá un pelo del bigote en confrontación alguna. Siempre habrá un avión bien equipado para evacuarlos, si las cosas se ponen verdaderamente feas. Las telas puede que sean inocentes, las intenciones de quienes las enarbolan, nunca lo son.
Plantearme que lugar ocupo en el universo, o el relativo significado de los pocos años que pasaré en la tierra, me hace sentir que hay una perspectiva más ancha que la de mi propio pensamiento. Seguramente somos mucho más importantes de lo que pensamos, el universo ha hecho su apuesta de evolución en esta especie, al menos en estos lares. No creo que espere que nos comportemos como seres territoriales a semejanza de otros simios, tal vez sea posible dar un paso más y utilizar nuestro gran cerebro para unir y no separar. No creo en las banderas, no creo en los políticos ni en los intereses que defienden, pero creo que seguiremos evolucionando como especie, hacia una mayor y más amplia integración y conciencia.
Que los seres humanos se unan, no sucederá mañana, pero si nos levantamos del polvo y hemos sido capaces de llegar hasta aquí, con el devenir del tiempo puede que ocurra. De utopías se tejen los sueños y a veces se cumplen.
No suelo contestar nada de lo escrito señor Acosta, todos tenemos derecho a expresar nuestra opinión aun en contra de la de otros, si esta vez lo he hecho ha sido en deferencia a su precioso escrito y poema, aunque difiera de su parecer. Mis más cariñosos saludos. |