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La lámpara familiar | | Cuentos y relatos globales. 19.07.20 | | *Hay dos maneras de difundir la luz... Ser la lámpara que la emite, o el espejo que la refleja. (Frase de Lin Yutang)En el recogimiento pacífico y moribundo de la tarde, mi casa viva, envuelta en una semi penumbra; poseía la adivinación de la cercana noche; hora en que, en el pueblo, todos hacían lo mismo: a falta de alumbrado eléctrico, limpiar con esmero el humo del tubo de vidrio de la lámpara de gas kerosene provicionandola en su reducto del mismo combustible, deshollinando el borde de la mecha quemada la noche anterior y regulando la intensidad de encendido del pabilo de luz triste que, poco a poco, derrotaba en su encierro o colgada, el reino de la oscuridad. Tenían aquellas horas, enclavada entre la media luz, el encanto contagioso de un grillo que, oculto en alguna parte, le contestaba a otro o a otra”pensando en lo mismo”, en el amor… Un penetrante olor a gas y humo, que lo llenaba todo, lo aturdía. Y mi mamá decía: -Salgan al patio mis hijos y miren el cielo para que sean ustedes los primeros en ver la primera estrella. | Pero, ocupados en juegos y distracciones, salíamos tarde y cuando un montón de ellas en el fimamento no nos permitían ahora saber cuál había sido la primera… -Debe ser la que tenga menos luz- decía yo- ya lleva un rato alumbrando. Ellas se apagan como la lámpara de gas cuando se les acaba el gas o hasta que les dure la mecha. Afuera, los pelaos y pelas del barrio,nos llamaban con su canto de…”que pase el rey, que ha de pasar, que el hijo del conde se ha de quedar” o con el de..” El puente está quebrado,¿con qué lo curaremos?con cáscaras de huevo, burritos al potrero”…Y la noche tenía el canto de las lámparas de gas en cada puerta, en cada casa y una vez hubo pasado el rey que tenía que pasar y con cáscaras de huevos se había arreglado un puente quebrado, las mismas voces decían ahora…”Mambrú se vaa la guerra, qué dolor, qué dolor, qué pena. Manbrú se va a la guerra, no sé cuando vendrá, do, re, mí, do, re, fa, no sé cuándo vendra”…Y, después, un corro de niños y niñas, cogidos de mano, quedabamos dentro de la rueda y una de ellas decía: “Yo soy la viudita del baile del rey, me quiero casar y no y no encuentro con quién”… En el interior de cada cada casa del pueblo, había, de noche, una estrella, una lámpara de gas encendida como una luna naciente; en ella el fuego estaba para siempre: era cuestión de hacerlo igual que lo haría el primer hombre convirtiendolo en una llama eterna…o en una estrella fugaz que el agua apagara cuando ésta quería dormir. A las luces temblorosas de las lámparas de gas, me crie. Ellas velaron mi sueño y espantaron mis temores…Porque en cada casa había un fantasma, un fantas dueño de todos los miedos, obligado a asustarnos antes de que otro fantasma lo asustara a él…Cosas de mi casa viva… |
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