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Richard | | Cuentos y relatos globales. 21.06.20 | | *Quisiera creer que vives, que estás en mi casa viva, que me estás esperando escondido en uno de sus cuartos para encontrarnos y ponernos a jugar... Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez..- Ricardo Enrique, Richard, fue siempre para nosotros una tumba o, mejor, un nicho…Richard, así alcanzaron a decirle, fue un angelito que apenas con año y medio de vida, voló al cielo dejándonos de recuerdo apenas su nombre. “Vayan al cementerio y me le llevan a Richard, de parte mía, estas flores” –nos decía mamá a Cristina y a mí, el día de la Fiesta de Todos los Santos. Y allí, allí en el cementerio del pueblo existía él, allí, vía él, el segundo hijo de mi madre y de mi padre marcado por la tragedia, motivo misterioso de un niño que sufrió una sola vez y que se fue en busca de la luz de la que vino porque allá, allá no se sufre…y, en medio del dolor que padeciera, sonriendo como señal de despedida, se fue casi enseguida; pero antes, antes dejó a mi mamá el recuerdo de sus tibias cobijas. Alguna vez, de niño, soñé con mi hermano Richard. Me dijo: “Dame una flor amarilla”. Y en mi sueño se la di como un ajuar funerario de amor; era tan amarilla, tan vibrante, alegre y cálida que le hizo feliz…y con ella en la mano fue corriendo al dormitorio de mis padres y, allí, en la cabecera de la cama de ellos, la dejó y otra vez se fue… | La tierra de mi infancia y de mi juventud, donde vivía aislado del mundo, me dio una casa viva con 7 ventanas abiertas y 12 puertas también abiertas para ver llegar por ellas de nuevo a mi hermano Richard…, pero Richard no volvió, no fue al colegio como lo hice yo ni jugó con un tren de latas vacías amarradas a una cuerda como lo hice yo…ni se ensució de arena las manos para que le regañaran como regañaran a mí ni hundió los pie en el barrio como los hundí yo…y se fue, se fue en un vuelo infinito marcando la vida con una sola palabra, con su nombre: Richard…, un rostro que haría sonreír de dicha a mi madre el día en que él, cantando su llanto de niño, naciera…,Richard un banco vacío de escuela que se lo quedó esperando…,Richard, hoy, hoy escribo para ti por todos los juegos que no jugamos juntos, por los caballitos de palo que no compartimos juntos, por los consejos que ahora de viejo me darías porque siempre he sido terco, por esas charlas y discusiones de hermanos que nunca terminan ni nunca tuvimos, por esa cuna que mi padre quemó para no recordar tu mal ni tu sufrimiento, por las novias que no tuviste porque apenas sí sabías hablar y sólo pedías “tete”…,por tu primer examen de escuela primaria perdido, por la vez que soñé contigo sin saber quién eras, por tus pantalones con cargadores iguales a los que yo usé, por todas las ilusiones de la familia, por las lágrimas de mis padres por ti, por todos los años que en la vida de mis padres, de mis tíos y tías, abuelos y demás viviste teniendo una vida tan corta…Por ti, eterno ángel de mi casa viva…por ti, esto… Richard, un nombre de crónica corta que ahora escribo…
Richard, el hermano que no conocí… |
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