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Hoy, de parto, se murió la Valentina | | Cuentos y relatos globales. 31.05.20 | | (Dejó 8 perritos huérfanos de un día de nacidos)Un buen perro nunca muere. Siempre se queda. Camina junto a ti en los días de otoño cuando la escarcha está en los campos y el invierno se acerca. Su cabecita siempre estará en tus manos. “Valentina”, “Vale”, como te decía, no quiso la vida que estuviera a tu lado hoy, en el día de tu partida. No lo quiso…No te alcanzó la vida para que me volvieras a ver y para yo abrazarte otra vez como el día que te rescaté del refugio donde, por tistes circunstancias familiares, casi por un año, me vi precisado a dejarte con indolentes extraños que sé no te trataron bien no obstante que te mandaba puntuales recursos para tu sostenimiento. | Mueres, pero estás viva…Estás viva en mi corazón y en el corazón de quienes te conocieron y te trataron…Ahora estás muerta, pero estás viva en mi corazón y yo en el tuyo…Estoy solo y tu sola sin mí y yo sin ti…Y los dos, igual solos hasta que en el cielo de los humanos y de los animales, nos encontremos y cruzando yo la puerta del puente del arco iris, grite tu nombre y tú, ladrando amable, altiva y agitando la cola, porque me vas a estar esperando, en medio de otros perros que también ladrando te dirán: “Valentina, corre, ves a ver, llegó tu papá, saltarás de alegría… En este momento “Valentina”, estoy con tu muerte…Yo que quería que tu hubieses sido la perra de mi vejez hasta la muerte… Yo, ahora con tu pasado cuando ya casi no tengo casi presente y el futuro es una conjetura especulada de lo irreal. Fuiste “Valentina”, dueña de la única riqueza que te tuve, la de mi corazón y yo la del tuyo; con eso me bastaba… Con qué alegría, hace 10 años, de chiquita te recibí en mi casa. Lo desordenabas todo…como una forma de entrar en mi vida y para que ahora muerta, tu recuerdo de mi memoria no desaparezca. Ahora “Valentina”, estás en mi pasado; pero más que en mi pasado, ahora vives presente en lo eterno al dejar en tu primer y único parto, ocho huérfanos e inocentes perritos que lloran tu calor de madre y el olisqueo suave de tu aliento y el lamido de tus besos y que quisieran encontrar un dueño o duela buenos que les sustentes pero quién sabe… Ahora “Valentina”, estás en mi pasado y en esto que escribo a tu memoria, amiga regalo grato de la vida, de dorado paleo y de ojos delineados como mujer egipcia pintados de añil… De tal manera me acostumbré a ti, a tu nombre y a tus sentimientos…tú siempre a mi lado, siempre allí echada a mis pies, los que, descalzo, colocaba en tu lomo para que me los calentaras cuando sentía frio en tanto, sentado a mi mesa, algo escribía…la misma mesa donde hoy escribo de ti y de tu adiós…Y entonces recuerdo que me mirabas y guiñándome un ojo, me guiñabas el corazón. …Tu cabecita siempre estará en mis manos… |
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