Sin embargo tal vez este sea el momento y el lugar para preguntarnos qué es estar “bien del coco”. Escucho con demasiada frecuencia referirse a esquizofrénicos, deprimidos, bipolares, personas con ansiedad, psicóticos, por decir algunos, como si ellos fueran los enfermos y nosotros los sanos. En Psicoanálisis, no obstante, hablamos de una salud que no es lo contrario de enfermedad, de una salud que se produce cuando la persona está en análisis y es capaz de producir una vida diferente. En este sentido se podrá entender mejor por qué nuestra insistencia en recomendar el psicoanálisis a la mayoría de las personas, jóvenes y mayores. Para tumbarse en el diván de un psicoanalista no es necesario estar enfermo. En la mayoría de los casos los pacientes acuden porque hay evidencias palpables de un malestar: crisis de ansiedad, fracaso amoroso, aislamiento social, síntomas depresivos, miedos injustificados, problemas sexuales y un largo etcétera. Generalmente acuden tras un largo período de indecisión, porque aún hoy seguimos dudando de la utilidad y conveniencia de los profesionales de la mente, aún nos preguntamos si será un gasto inútil, aún creemos que las cosas de nuestra “cabecita” son pasajeras. Así nos va.
Les hablo desde el conocimiento que me da mi profesión y el de haber acudido desde joven a la consulta de un psicoanalista, no se vayan a pensar que yo soy la sana y ustedes no. Nadie nos regala nada, cada uno se tiene que ocupar de su propia vida. A mí también me encantaría tener las soluciones a los problemas de la vida, me encantaría no dudar nunca, no tener miedo y ser feliz a todas horas, pero eso no existe. Por ser humanos tenemos todas esas palabras que nos impactan de un modo u otro. La salud mental, el bienestar tiene que ver con llevar todas esas cuestiones al lenguaje, cuando no es así nos acaban enfermando el cuerpo, las relaciones, la economía.
Somos el resultado de nuestra forma de concebir la vida, no se trata de tener más ni otras cosas, sino de redistribuir de una manera diferente lo que tenemos. Como ven, la salud no es lo contrario de enfermedad, es saber en el momento adecuado, con la persona indicada. La salud es una educación. Incluso una persona enferma orgánicamente puede ser una persona sana y, sin embargo, usted que se creía sano como una pera puede ser una persona enferma, envidiosa, celosa o egoísta. No vengo a juzgar, sino a conversar tranquilamente con usted, a hacerle entender que los resultados que obtiene son el resultado de las operaciones que realizó. Poniendo un ejemplo, una relación de pareja no se estropea de un día para otro, es el resultado de lo que cada uno de los miembros hizo previamente. Ahora lo entiende mucho mejor. Aún está a tiempo de tener otros resultados, la vida aún puede sonreírle, dese una oportunidad, su salud mental se lo agradecerá.
Helena Trujillo Luque Psicoanalista de la Escuela Grupo Cero Telf. 952 39 21 65 www.hpsicoanalisis.com |