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Dejemos de usar el virus como arma política | | Francisco Miguel Gómez. 19.03.20 | |  Me preocupa que nuestro tribalismo político esté dando lugar al resultado contrario de lo que necesitamos hoy. En otras palabras: cuando usamos nuestros colores políticos para comunicar nuestro desasosiego con las nuevas normas para controlar la pandemia, muchos de nuestros consejos son ignorados. He leído ataques a los gobiernos español y británico en varios posts de las redes sociales, mayoritariamente por aquellos devotos de partidos en la oposición. Lo que más me ha impactado es la diferencia entre los dos países: la estrategia del Reino Unido es diametralmente opuesta a la española. ¿Quién tiene razón? No tengo ni idea: las dos estrategias tienen sentido dependiendo del punto de vista del que se mire. En el Reino Unido, sólo necesitas ponerte en cuarentena por una semana, y sólo si has desarrollado una tos nueva o fiebre. Según el gobierno británico, después de siete días tienes menos posibilidad de transmitir la enfermedad, pero parece ser que aceptan que se va a transmitir. Si la enfermedad se transmite a menos velocidad, los hospitales podrán atender a los enfermos de forma más gradual, y con el tiempo, se espera que la sociedad desarrolle inmunidad colectiva. | Los críticos de esta estrategia dicen que el gobierno necesita que las personas mas dependientes mueran, porque así se beneficiará la economía. Me parece horrible que se tengan esas ideas. También he leído críticas bastante siniestras al gobierno español, donde se explica que el gobierno ha estado ocultado información a propósito. Tampoco me lo creo. Cuando escribí mi último artículo en inglés ‘The virus won’t wipe us out’, mi criticismo se centraba en que cada país y cada gobierno está usando una estrategia distinta para un problema que es el mismo. Es inconcebible que, en el siglo XXI, y con internet en el bolsillo, todavía pongamos los nacionalismos por encima de los retos globales. Sin embargo, hemos llegado hasta aquí y las decisiones se han tomado, de modo que es probablemente tarde y peligroso dar marcha atrás. Mi intuición es por tanto que debemos seguir las instrucciones que cada uno de nuestros gobiernos han diseñado, independientemente de si estamos o no de acuerdo.
Esto no significa que no se pueda hacer crítica al gobierno, ni mucho menos, pero creo que debemos añadir una capa de cuidado cuando hacemos estas críticas y debemos pensar a quién vamos a beneficiar. ¿Es este el momento de propiciar el desintegro de nuestros gobiernos? No, este es un momento que llama a la unidad. Por su supuesto que la estrategia de tu gobierno quizá no sea la idónea, pero este reto es nuevo, lo que significa que nadie tiene la poción mágica para resolverlo; y no tengo duda de que será mejor que todos sigamos la estrategia del gobierno a que cada uno vaya intentando imponer la suya.
Dejemos de mirar hacia el ejecutivo y concentrémonos en las nuevas dificultades a las que nos enfrentamos con el estado de alarma y la cuarentena: Algunas de estas dificultades tienen que ver con la logística de bienes de primera necesidad para los más débiles; pero no olvidemos la importancia de otros retos como la depresión y la soledad que estas nuevas medidas van a acentuar. Estos retos van a afectar no solo a nuestros seres queridos, pero también a la salud de nuestros líderes que, al fin y al cabo, también están hechos de carne y hueso. Esto es lo que tiene tener líderes, que no a todo el mundo está de acuerdo con las decisiones que se toman. Pero cuando el mundo está en crisis, echar más leña al fuego no es buena idea.
Francisco Miguel Gómez
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