Confieso que, pese a las impactantes imágenes de los monjes budistas enfrentándose al ejército en las calles de Rangún, provocadas por la respuesta a las protestas por el aumento del precio de los combustibles que están desembocando en movilizaciones masivas a favor de la democracia, estas noticias habrían pasado más inadvertidas si no fuese por la rapida respuesta del magnanimo Bush y sus corderos, (ya ha intervenido el primer ministro britanico Brown y apuesto a que en breve algo suelta el también magnánimo Aznar en alguna de sus conferencias).
En efecto, aunque el silencio es su única respuesta para otras injusticias como las que comete Israel contra el pueblo palestino, Marruecos contra el saharaui, o ellos mismos contra los irakíes o los afganos, en este caso se pronuncian a favor de la revuelta y en contra de la dictadura dominante.
Los grandes medios de comunicación, las agencias de noticias y la mayor parte de los analistas apuntan hacia la democratización del país birmano colocándolo entre las prioridades de la agenda geopolítica mundial. Y no es que no sea urgente o necesario acabar con la represión en ese país, pero quizás usted se pregunte: ¿Por qué ahora?
Pues en los canales alternativos de información, los analistas independientes, los que no están a sueldo de los grandes grupos mediáticos, opinan que para los intereses norteamiericanos ésta es una oportunidad que están aprovechando en varios sentidos:
En primer lugar es una forma de desviar la atención de los medios y de la opinión publica hacia un lugar bastante alejado de los fracasos en Irak, Afganistán e incluso de la reciente tension en Irán. El apoyo a una oposición más afín a occidente supone una nueva oportunidad de “democratizar” un país según el modelo de la globalización capitalista, lo que en la práctica se convierte en la importación de los modelos económicos liberales y apertura de un nuevo mercado y de paso puede llegar a suponer la desaparición de un aliado del mayor oponente económico de Estados Unidos, China, principal socio económico del actual gobierno birmano, que por cierto, ha vetado la intervención de la ONU en el conflicto. Por otra parte aunque gran parte de sus recursos energéticos están sin explotar, en algún atlas la región de Birmania aparece entre las diez primeras reservas de gas del mundo, para que decir más.
A lo mejor se equivocan, a lo mejor Bush empieza por Birmania y luego sigue ayudando al resto de los países oprimidos a devolver el poder al pueblo y a instaurar la democracia, a cambio de nada.
O a lo peor, están en lo cierto y el imperio y sus corderos, participan en una especie de maquillaje democrático del país, y en unos años vemos a las petroleras americanas extrayendo en las costas birmanas y los Mcdonalds en el centro de Rangún llenos de monjes con sus túnicas naranjas.
Juan Manuel Mancebo Fuertes Octubre 2mil7 http://bobastro2.blogspot.com/ |