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Adios 'Minina' | | Cuentos y relatos globales. 02.02.20 | |  No sé si a su muerte, hallaré las palabras suficientes para despedir a “Minina” y expresar lo que ha dejado en Carmen Rosa y en mí, durante los años que nos dio su grata compañía, centinela de los crepúsculos, caricia de músculo de acero, pelambre de la suavidad, círculo de paz girando a nuestro alrededor cuando llegábamos cansados a la casa en las tardes de verano y su presencia era la humanidad de cuatro patas con rabo, la ternura felina que en el aire se hacía amor, y la suave reverberación de la quietud diciéndonos “Miau. Miau”…. Que era su manera de decir “los amo”… Nos dejaste “Minina” tus huellas en el alma y los jardines silvestres y húmedos de “Balcones de Catalina” ahora en silencio…Allí tenías tu mesa, tu cama, tus platos, un lugar en el mundo para ti, tuyo y solo tuyo. A veces te tocaba la cabeza y tu mano con su garra que no faltaba….Con todo y tu genio de gata, fuiste una gata dulce. Alegrabas a Carmen, le sacabas rabias pero también alegrías y pechiches…En Barranquilla, mientras allí vivimos, tenías alas de pájaro y los cazabas jugando con el viento… y, escondida, en la oscuridad de la noche, tú sabías donde estaban los ratones y las ratas y los matabas y nos los mostraba y jugabas con el último pedacito de sus rabos…y la luna, con su luz, se metía en tus ojos. No sabes cómo nos duele tu muerte…Gata negra… te fuiste sin preguntarnos sin aún te necesitábamos dejándonos un vacío en el corazón y clavando con tu ausencia un dolor no sé dónde. | Desde hacía días nos estabas diciendo que te ibas. No comías, estabas cansada de tristeza… Te procuramos lo mejor pero tú pecho “lleno de mutes ya estaba vacío”. Gata de la noche color de noche, “Minina”, un beso de adiós. El Creador, en ti, nos dio un pedazo de su existencia Fueron tantas las horas que jugamos con tu alegría que ni siquiera tu muerte puede ahora arrancar las guirnaldas que adornan nuestra tristeza, porque por nuestra casa aún sigues paseando, siempre viva, como una princesa de aire luminoso bailando con los ratones transparentes que cazas ahora en el palacio de la eternidad. Los rincones de nuestra casa, huelen a ti, “Minina”, llevan tu nombre. “Minina”, qué lejos estoy para cavar tu tumba con mi torpes palabras de tristeza… Hoy dormiré mirando tus ojos tiernos, transparentes de los que yo decía que alumbraban cuando faltaba la luz, ellos, resplandor de nuestro dolor, nos hicieron grata una lágrima escondida. Te encontramos en la vida por un regalo amigo. Eras chiquita y llorabas como una niña…Y te acogimos en nuestros brazos y arropamos tu cuerpo y te acunamos con tetero. Ahora ya no estás para sobar tu lomo, para darte tu comida matutina pero, en tu nombre, nacerá una flor en primavera que yo veré cuando en la mañana abra la puerta del patio y, en esa flor, tu muerte no será flor, será vida… Espéranos verte “Minina”, algún día, porque para donde te fuiste nos iremos y corriendo hacia ti y abrazándote otra vez, te hallaremos “Minina”… Adiós mi Negra… |
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