
Sabemos que regalamos demasiado a los niños. Reciben regalos de los padres, de los tíos, de los abuelos y todos queremos regalarles mucho y lo mejor, nos da la impresión de que si no es así estamos fallando como padres ¿y si es al revés? ¿y si estamos promoviendo un consumismo impulsivo? ¿Habéis tenido alguna vez la impresión de que a los niños les entusiasma más abrir el papel del regalo, que el regalo en sí? Este tema tan complicado lo retomaremos en otro momento, ahora me gustaría daros unos pequeños consejos para regalar, no solo los mejores regalos, sino regalar recuerdos, momentos que no olvidarán nunca.
Mi primer consejo es regalar a los niños cosas variadas, que entre los juguetes haya un juego de mesa, un juego tecnológico, ropa, libros y lo más, lo más importante, regalarles a nosotros mismos.
¿Qué cómo se hace eso? prestadme atención que os lo voy a contar: cuando quede una o dos semanas para las fiestas, contadle al niño que entre todas las cajas, hay una que es la más especial, una caja que es solo suya y tuya (del papá o de la mamá), y decidle que no se trata de ningún juego, que se trata del tiempo y no le expliques nada más.
Una noche antes de abrir los regalos, recuérdale que al día siguiente, también podrá abrir la caja del tiempo y descubrir en qué consiste.