
Realmente lo que está pasando en Cataluña con el independentismo es esperpéntico. Se niega el valor de las leyes democráticas aprobadas y se insiste en la confrontación a toda costa. La sentencia condenatoria por sedición y malversación está basada en hechos probados. Que son en lo que se apoyan las argumentaciones como es lógico. En caso de duda a favor del reo, pero con actos probados y con pruebas objetivas desparecen por completo las dudas sobre los delitos cometidos.
El juez Marchena y los otros magistrados del Tribunal Supremo han preferido buscar la unanimidad en la sentencia, a mi juicio, como una forma de ser más justos y también con el fin de evitar posibles problemas ante un casi seguro recurso al Tribunal de Estrasburgo por parte de los líderes independentistas.
Es una sentencia firme que condena a 13 años de prisión a Junqueras, 11 y medio a Forcadell y 9 años a los Jordis. Y podía haber sido una condena mayor, pero se ha optado por unos planteamientos prudentes que consideran con exquisito cuidado todos los matices a tener en cuenta en un proceso judicial ejemplar con todas las garantías procesales. Así lo afirma la prensa internacional que ha seguido el juicio con todo detalle a través de las televisiones de los diversos países.