
Aunque el origen de la filosofía está en Grecia y su ámbito de influencia, no cabe duda que el conocimiento de la ciencia babilónica fue importante en el surgimiento de la matemática y la astronomía helénica.
Tales de Mileto, como también dice Carl Sagan, trajo de Babilonia las semillas de la ciencia, porque conocía de primera mano la astronomía y la matemática de los babilonios.
También es cierto que el cultivo de la astrología y la elaboración del zodíaco en Babilonia mostraban que la superstición y los planteamientos espiritualistas todavía impregnaban una parte del ambiente social hace más de 25 siglos.
De todas maneras, haciendo abstracción de los mitos y costumbres de la cultura babilónica, lo que es indudable es que alcanzaron grandes logros tanto en medicina como en astronomía y matemáticas.
Sabían utilizar plantas medicinales para la curación o tratamiento de
diversas enfermedades. Conocían el uso curativo de la miel para algunas
afecciones. Los médicos babilonios fueron capaces de realizar
operaciones quirúrgicas y también de la elaboración de pronósticos
acertados. Y recoger estos conocimientos de modo escrito.