"¡Manda huevos!" dijo un dia a micrófono abierto el entonces
Presidente del Congreso Federico Trillo, del PP, y con esa frase pasó a
la Historia de España. Menos mal que pudo aliñarla con Isla de Perejil
a la trufa legionada, tipo Arguiñano, porque si no le hubiere pasado
como a Pipino el Breve, que fué tan breve que nadie se acuerda,
al menos yo, de quién era ni qué hizo el pobre. Lo miraré en el
Goooogle. Trillo me ha venido a la cabeza al ver esa especie de
huevo ovoide que aparece mismamente en este periódico digital enmarcado
a lo pobre con un lema intrigante: "La tortilla se hace con
huevo". Debo reconocer que me acojoné vivo, y pido perdón por la
expresión. Me acojoné, digo, porque semejante genialidad, tan obvia y
tan cajonera (de cajón), debía tener su doble lectura, su intríngulis,
su enjundia, y a mí todo lo que huela a subliminal me pone los pelos de
punta.
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"Ten cuidado, Juan Carlos -me dije- ese huevo huele a tricionero, a gatera con felino encerrado, a pilonga revirada y hicharrera". Así que sin pensármelo, y antes de abrir semejante interrogación güevina, le pasé el anti-virus, los anti-troyanos, el anti-espía de Epi y Blas (esos de... "esto es arriba, y esto otro es abajo"), y el resultado no pudo ser más clarificador: ¡Era un anuncio de los canteros!. Algo así me temía. Mensaje subliminal, codificado, cifrado, críptico, apocalíptico y ecléctico, profiláctico y churrigueresco. Enfin, todo un fiasco. Lo abro, lo miro, lo remiro, descanso y lo vuelvo a estudiar. Un anuncio en el que se mezclan las churras con las merinas, el Ave con el Puerto, el culo con las témporas. Algo huele a podrido en el Guadalhorce.
" La tortilla se hace con huevo y las obras públicas y privadas con áridos", acaba sentenciando el anuncio. Ostras Pedrín!. Ahí ya mis neuronas chirrían, patinan, gritan de dolor. ¡Ni en el Código Da Vinci se habían confabulado tantos ángeles y demonios juntos!. ¡Qué pedazo de frase!. Les ha tenido que costar un pastón el equipo creativo que la ha parido!. No la comprendo, no nla entiendo, soy incapaz de procesarla sin acritú, sin animosidad. Y eso será porque bajo esa aparente sencillez debe subyacer un profundo e hiperbólico pensamiento que se me escapa de las manos. ¡No puedo, no puedo!... que diría Chiquito.
Pero yo no soy Chiquito. Así que con la frase y la Turmix en la mano, retorzàmosla un poco, esprimámosla a ver qué sale, cambiémosle el orden de los factores a ver si se altera el "producto". ¡Y vaya si se altera!: ¿Se imaginan una tortilla hecha de áridos?... ¡Claro!. Aquí está el truco...¡Eso es lo que le han servido la Junta y la Justicia a nuestro amigo Villanova en bandeja de plata!. En las próximas Elecciones, la Junta quiere ponerle Marbella en bandeja a Paulino Plata. En Alhaurín ya han colocado la plata en forma de bandeja. Sólo les falta el nombre del que pondrá la cabeza de Don Joaquín, cortadita sobre ella. ¡Pedazo de frase escondida con mala pipa!.
Pensemos ahora en que "las obras públicas y privadas se hagan con huevo". Psssssssé . Queda soso. Con un huevo, aparte de antiestético se quedaría uno medio esméril, que dirían en mi pueblo. Retorcijémosla un poco más, añadiendo un sencillo plural al ovoide. Veamos como queda la frase: "LAS OBRAS PUBLICAS Y PRIVADAS SE HACEN CON HUEVOS". ¡¡¡ Ahora sí !!!. Hemos descifrado el código del recuadro cutrecillo pero enjundioso: ¡los huevos por las canteras!. y si le damos la vuelta a la frase: "¡Las canteras por huevos!"... ¡Pedazo de frase!. Camilo José Cela, Unamuno y Cervantes juntos no podrían haberlo hecho mejor. Bonito slogan para pegatines, pancartas y pasquines varios. Los canteros han dado en el clavo. Y nosotros viendo pasar las musarañas, y en el Limbo... bueno, en el Limbo no, que lo ha eliminado "Tricornidicto XVI" como última ocurrencia pastoral.
Ya me quedo mejor. Es como el "huevo de Colón". Solución sencilla para problema complejo: Que el huevo no se sostiene... se escacharra contra el suelo y ya está. Como los huevos escachuflados del afamado restaurador Lucio, otro que se lució con los huevos. Como los canteros. Osea que si no quieres caldo, toma tres tazas. Al recuadro con símbolo ovoide de los canteros sólo le falta un detalle: otro huevo al lado. Osea, dos. Para que no haya dudas de por donde van los tiros. Y por si alguien no había entendido el "pinchable", también llamado link, de los canteros en Alhaurin.com. ¡Con un par!.
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