Los armadores del Aqaba Express, cuyo destino actual es Constanza donde va a ser reparado, han aportado a las autoridades españolas el contrato de reparación; un nuevo certificado de registro para permitir el traslado entre Almería y Rumanía y un seguro adaptado a las condiciones de dicho certificado. También han obtenido la autorización de Rumanía para que el barco sea reparado en el puerto de Constanza.
Greenpeace cree, que incluso con todos los requisitos cumplidos, habrá que hacer un seguimiento al Aqaba Express para confirmar que finalmente llega al destino que ha declarado. Por otro lado, la organización ecologista pide al Ministerio de Medio Ambiente que siga más de cerca a las empresas españolas y qué hacen con su flota al final de su vida útil, para impedir que se produzcan nuevos casos de tráfico ilegal de residuos (como es considerada esta práctica según la UE y el Convenio de Basilea).
Algunas grandes empresas españolas utilizan los vacíos legales de la legislación marítima internacional para llevar a desguazar sus barcos a países como Bangladesh, India, China y Paquistán, donde no existen los requisitos de protección del medio ambiente y de la salud de los trabajadores que tiene la UE, y por lo tanto les sale más rentable la venta del barco.
Este es el caso de Acciona Trasmediterránea, cuyos dos últimos barcos desguazados, el Ciudad de Cádiz y Ciudad de Alicante, acabaron en las Playas de Alang (India) entre los meses de abril y mayo de 2003.
Greenpeace ha solicitado a la empresa información sobre su política ambiental respecto al desguace de su flota y sobre sus vínculos con Limadet, antigua propietaria del buque Aqaba Express. Acciona Trasmediterránea ha contestado a Greenpeace enviando documentación donde demuestra que desde 1998 no tiene ninguna participación accionarial en Limadet, a pesar de figurar como propietaria en la base de datos de Goliath. Sin embargo no contesta sobre su política ambiental de desguace de sus buques, por lo tanto ésta sigue siendo una perfecta incógnita.
Los barcos viejos contienen sustancias peligrosas como amianto, metales pesados, PCBs y gases explosivos. Durante el desguace, estas sustancias tóxicas se liberan en el medio ambiente y ponen en grave riesgo la salud de las personas que trabajan allí, ya que lo hacen sin las medidas de protección adecuadas. |