…Siempre hay por quien vivir y a quien amar...
Siempre hay por qué vivir por qué luchar… Algunos días no habrá ninguna canción en tu corazón. Canta de todas formas.
Escribe: Walter E. Pimienta Jiménez.-. La veo tendida en su cama que tiene la confidencia de su mal. Está demolida por dentro y por fuera, en igual relación…y es mucho lo que aguanta, lo que sufre y sobrelleva… qué brava y valiente que es...
Tiene un gorro puesto sobre su pelada cabeza donde la quimioterapia devastó su negro y largo cabello sin detenerse…
Está cubierta de pie a cabeza. Es evidente, siente frío. Quienes la conocen no la reconocerían ahora y yo, para que sonría que vanidoso y presumido que le digo: Luces bien. Te pareces a Geraldine Chaplin en una película de invierno y con nieve que alguna vez vi…
Rezo, lo hago solo, para que no se dé cuenta. Lo hago por ella, mastico en silencio mi oración y no sé si Dios me escucha…Creo que sí porque aún la mantiene con vida. A mí se me hace un nudo en la garganta…Se me sale una lágrima… y otra y aparto la cara…
Está pálida y ojerosa. Nunca estuvo así en sus tiempos felices y de vida llena de vida y pegada a su máquina de coser hacía costuras para ganarse la misma vida que ahora se le quiere ir…