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Un jubilado librepensador | | Fernando Fernández. 05.06.19 | | Érase una vez un hombre juvilado que decidió un día empezar a contar lo que sabía y pensaba, después de más de 65 años de vida azarosa. Contar la verdad. Su verdad, que diría Machado. Y aquí etoy recien jubilado, frente al ordenador. Muchos hemos escrito diarios pesonales, algunos un cuento, a veces hemos empezado la novela que nos salvaría como personas cultas. Pero con el tiempo me he dado cuenta que cultos, aún sin novelas, somos muchos. Yo he leido en papel más de una hora diaria durante más de 50 años. No soy presumido si digo que yo soy un hombre culto, aunque parezca pretencioso. Pero quiero escribir como jubilado, como recién jubilado, cuerpo al que defenderé hasta con mi vida, pues lo último que haré, cuando me muera, será dejar de ser jubilado. | ¡Y decir la verdad? ¿Alguien dice la verdad en esta sociedad andaluza, española y europea en este momento? Pocos. ¿Alguien debería decir la verdad del cuento? O nos toca a los jubildados sólo pasear, y hacer mandados? No, los jubilados debemos enseñar lo que sabemos, lo que hemos aprendido de la vida, nuestros múltiples fracasos y algunos éxitos; debemos decir las verdades que otros no pueden hacerlo debido a sus circunstancias, porque ser jubilado te da una nueva libertad, sobretodo de opinión, porque la paga fin de mes la tienes asegurada. Pues yo voy a ser uno de ellos, un jubilazo cebolleta. No me voy a callar, aunque me pese en algún momento.
El problema de ser librepensador es que estás de acuerdo con mucha gente y en desacuerdo con otra tanta, ya sean de los tuyos o de los suyos. Tu mente dice una cosa racional que puede caer en desacuerdo con los amigos y conocidos; y puedes estar de acuerdo, a veces, con los que no te gustan nada. Eso es ser ser librepensdor, atenenrte a tu propio raciocinio sin conceder autoridad de nadie sobre tus pensamientos y creencias.
Soy un librepensador jubilado. Un librepensador que puede dejar de salurdar a su exjefe, un jubilado que tiene el poder de poner a caer de un burro a tu caja de ahorros o banco por las comisiones canallas que te endosan cada día. Etcétera. Y pienso ejercer de librepensador jubilado. Continuará.
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