El cura párroco José Fenoy Molinero, hasta ahora titular de la parroquia de San Sebastián de Alhaurín de la Torre, recibió el pasado domingo una emotiva despedida tras siete años en nuestra localidad. El sacerdote ya ha sido trasladado a Málaga capital, a la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción (Cruz de Humilladero) por decisión del Obispado, por lo que Reinaldo Aguilera, hasta ahora vicario parroquial, asume el cargo de titular. En unos días se incorporará el nuevo coadjutor, Ramón Burgueño García, también capellán del Hospital Carlos Haya.
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La comunidad católica de Alhaurín de la Torre quiso rendir a Fenoy un sincero homenaje por su labor en este tiempo, desde el año 2000 y, por ello, decidió organizar una fiesta popular de despedida al término de la liturgia del domingo por la tarde. Las autoridades municipales, encabezadas por el alcalde, Joaquín Villanova, y varios concejales, se sumaron a este tributo y agasajaron al párroco con diversos obsequios institucionales, entre los que destacan una torre de cerámica realizada por la Asociación Encina Laura, y un plato con el escudo oficial de la localidad.
Igualmente asistieron los hermanos mayores de las cofradías locales: Pollinica, Juan Ignacio Castillo; Moraos, Sebastián Martín, y Verdes, Inés Mª Jiménez, quienes también entregaron varios presentes conmemorativos de sus respectivas entidades, y también los miembros de la comunidad parroquial, que le regalaron un cuadro y un cáliz de plata, entregadas por las dos parroquianas de mayor edad y un niño. A la madre del sacerdote se le regaló un ramo de flores y un portafotos. Por parte de la autoridad eclesiástica, estuvieron presentes en el acto Francisco González, vicario de zona; el rector del seminario, Antonio Aguilera; el arcipreste de zona, Francisco Ruiz Salinas, y el cura párroco de Santa Amalia-Torrealquería, Luis Ramírez Beneytez, entre otros.
Tras la intervención del alcalde, que agradeció a Fenoy su dedicación, sobriedad y su afán de colaboración permanente con cofradías y colectivos sociales y de cooperación del pueblo, el sacerdote, muy emocionado, quiso expresar su gratitud personal y en nombre de la comunidad católica a toda la feligresía y los vecinos en general, las organizaciones, colaboradores de la iglesia y a su compañero de ministerio religioso, Reinaldo, por su apoyo y comprensión en todo momento.
Al término del acto principal, en la plaza de la Concepción, hubo una fiesta de convivencia en el que cada asistente aportó un aperitivo. |