
La distanasia es el ensañamiento terapéutico o la prolongación artificial de la vida, aunque no exista esperanza de curación. No es lo mismo que la eutanasia. La buena muerte creo que no existe.
Si se entiende por tal la plácida desaparición de una persona que deja de existir porque su situación es irreversible se puede entender. De todas formas, estoy convencido de que la muerte nunca es algo bueno y deseable en sí mismo.
El ser humano, en general, tiene miedo a lo desconocido y también a la desaparición absoluta. Por eso no se suele hablar de la muerte. Es un tema sobre el que se pasa de puntillas o no se trata en la televisión, por ejemplo. Y se entiende, porque no suele gustar y tiene mala prensa.
En el código deontológico de los médicos se expresa que «La decisión de poner término a la supervivencia artificial en caso de muerte cerebral sólo se tomará en función de rigurosos criterios científicos y con las garantías exigidas en la Ley». Si se llega a legalizar la eutanasia en España con unas condiciones muy bien fijadas me parece que lo más apropiado, sin duda, es que los procedimientos que se lleven a cabo para poner fin a la vida de pacientes terminales deben estar controlados y realizados por médicos y no por cualquier persona.