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LXXI aniversario de la muerte de Blas Infante | | Paco Acosta. 10.08.07 | | En el LXXI aniversario de la muerte de Blas Infante, padre del Nacionalismo Andaluz, nacido en Casares, (Málaga), el 5 de julio de 1885, y asesinado en Sevilla el 11 de agosto de 1936.
LA HERENCIA DEL JORNALERO: | ¡Andaluces! ¡andaluces! ¡cómo poder olvidar el día once de Agosto de un treinta y seis fatal! ¡Andaluces! ¡andaluces! siempre habrá que recordar que ese día, Blas Infante, andalucista ejemplar, pagó el precio de su vida por pedir la propiedad de una tierra donde el hombre sembrara su bienestar; de una tierra en que pudiera trabajar con dignidad sin que su esfuerzo sirviera para otra bolsa engordar. Hoy ondea una bandera con el blanco de la paz y el verde de la esperanza que es nuestra enseña triunfal; pero entonces...¡cuánta sangre se tuvo que derramar! Sangre de gente inocente acusada de clamar por un reparto de tierras que no se cumplió jamás; esclavos de latifundios inmensos como la mar que convirtieron en surcos haciéndolos prosperar con la sangre de sus venas abiertas de par en par; que con las manos desnudas y rotas de roturar, a la tierra le arrancaban cosechas de aceite y pan que acababan en la mesa del señorito don Tal. Pueblo blanco de Casares; pueblo serrano de cal: en ti nació el mejor padre que tuvo la humanidad. Aún parece que en tus calles se oye una voz, que al gritar, va recorriendo los campos con fuerza de vendaval: “¡Andaluces! ¡andaluces! ¡no emigréis! ¡despertad!. Segador de espaldas rotas de tanto y tanto segar; gañanes que trabajáis por un mísero jornal. ¡Andaluces1 ¡andaluces! hay que seguir; pelead por una reforma agraria que os permita trabajar una tierra que con sangre tuvisteis que empapar. ¡El hambre del pueblo ruge! el pueblo reclama pan, y al campesino le quedan mil cosas que reclamar...” Estas fueron las consignas que defendió hasta el final aquel que murió luchando por la justicia social; aquel que perdió la vida por atreverse a soñar una Andalucía libre de auténtica libertad; aquel que creyó en la fuerza de un Estado federal sostenidos por pilares de justicia, de igualdad, de libertad, de trabajo, de tolerancia y de paz, donde los hombres pudieran convivir sin guerrear. Andaluz, ¡no las olvides! Si Blas Infante no está, estás tú, esta es tu lucha, ¡ y aún te queda que luchar ¡
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